El gobierno de Raúl Castro impulsa un ambicioso programa para capacitar e incrementar los cuerpos policiales en respuesta a la proliferación de las actividades delictivas y las indisciplinas sociales a lo largo del paÃs.
El plan está bajo supervisión directa del vicepresidente del Consejo de Estado y Ministro del Interior, Abelardo Colomé Ibarra, y del general Pascual RodrÃguez Braza, jefe de la Dirección General de la PolicÃa Nacional Revolucionaria (PNR), y comprende el adiestramiento de miles de agentes del orden interior, la categorización de combatientes destacados y la captación de graduados de preuniversitario y nivel universitario para convertirlos en oficiales mediante un curso intensivo.
De acuerdo con cifras oficiales y testimonios obtenidos dentro de Cuba, más de 1,000 agentes egresados el pasado enero de la Escuela de la PNR "Mártires de Tarará'' de La Habana, subordinada al Ministerio del Interior (MININT), fueron designados ya para trabajar en la capital, donde ocurre más del 70 por ciento de los delitos cometidos nacionalmente.
El teniente coronel Rafael Pérez, segundo jefe de formación de la Dirección General de la PNR, aseguró el pasado febrero en los medios oficiales que los policÃas recién egresados ‘‘poseen técnicas capaces de educar a las nuevas generaciones'', y concentrarán sus esfuerzos en el trabajo preventivo y la confrontación del delito en los barrios.
Paralelamente, la captación de jóvenes y mujeres para ingresar en las filas de la PNR se ha convertido en tarea priorizada de las organizaciones polÃticas y de masas, entre ellas los llamados Comités de Defensa de la Revolución (CDR), con el respaldo de representantes del gobierno y del MININT.
"El fortalecimiento de la policÃa se ha convertido en tarea de primer orden'', dijo un ex oficial de la PNR que habló telefónicamente con El Nuevo Herald. "Después de la crisis provocada por los ciclones [en el segundo semestre del 2008] y el desbarajuste que se creó con el trasiego de alimentos y mercancÃas, el gobierno sabe que sin control policial no hay paÃs''.
Al calor de la batalla declarada a las ilegalidades, la corrupción y el delito desde que asumió el poder en julio del 2006, Raúl Castro se cuestionó el pasado año cómo resolver "el problema de los policÃas'' en La Habana, donde prestan servicio miles de agentes traÃdos de las provincias orientales y otras regiones del interior.
El traslado de miles de policÃas de las provincias orientales hacia la capital ha generado fricciones en la población habanera, que despectivamente les llama ‘‘palestinos'', y les culpa de excesivo uso de la violencia, manejos corruptos y escasa preparación cultural.
"Parece que [de] los habaneros ninguno quiere ser policÃa'', manifestó con ironÃa el gobernante durante las sesiones de la Asamblea Nacional (parlamento) el pasado julio. ‘‘Creo que hay que buscarlos, tenemos que ponernos a pensar. Si no vienen los orientales a cuidar a los habaneros, empiezan a incrementarse los robos..."
La exhortación de Raúl desembocó en iniciativas de urgencia que comenzaron a implementarse desde septiembre, cuando la Escuela de la PNR inauguró su primer Curso Integral de Oficiales de la PolicÃa, a semejanza de los programas emergentes de formación de maestros que ideó el gobernante Fidel Castro en el 2000.
El curso se inició el pasado 17 de septiembre con una matrÃcula de más de 300 jóvenes egresados de preuniversitario, quienes se graduarán como jefes de unidades y oficiales investigadores en febrero del 2010. Como incentivo, el MININT les permitirá posteriormente estudiar una carrera universitaria afÃn a su desempeño policial, como Licenciatura en Ciencias JurÃdicas.





























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