"(...) la dirección del equipo en San Diego fue pésima. Prevaleció el viejo criterio de los caminos trillados, con un adversario capaz que constantemente innova'', acotó el anciano convaleciente, quien no aparece en público desde julio del 2006.
Fuentes vinculadas al Instituto Nacional de Deportes (INDER) dijeron el viernes a El Nuevo Herald que la alusión crítica a los directivos del conjunto tendrá "consecuencias inmediatas''.
"Todo el mundo piensa que van a rodar cabezas en el equipo, comenzando por la del mánager Higinio Vélez'', dijo un periodista deportivo que pidió anonimato.
La exhortación de Castro incluye aspectos de la técnica beisbolera japonesa de discutible veracidad.
De acuerdo con el líder cubano, los pitchers japoneses "se ven obligados a realizar 400 lanzamientos cada día'' y si cometen algún error en el juego "deben entonces realizar 100 lanzamientos más''.
"Lo hacen gustosamente, como un autocastigo. Van adquiriendo de esa forma un control muscular notable, que obedece órdenes del cerebro. Es por ello que sus lanzadores asombran por la capacidad de ubicar las bolas en los puntos exactos que deciden'', explica Castro.
El pitcheo japonés le proporcionó 18 escones seguidos a la alineación cubana, que venía avalada por un alto promedio colectivo de bateo y una notable producción jonronera (11).
Luego de dominar por décadas la casi totalidad de los torneos beisboleros internacionales, Cuba cedió el puesto de campeón mundial ante Estados Unidos en el 2007 y sucumbió frente a Corea del Sur en el juego por el título en la Olimpiada de Pekín, el pasado año. En el I Clásico Mundial, efectuado en el 2006, la selección cubana ocupó la segunda plaza, tras caer derrotada por Japón.
"Nos hemos dormido sobre los laureles y estamos pagando ahora las consecuencias'', consideró Castro en su apasionada reflexión beisbolera.




























Mi Yahoo