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Estados Unidos

La crisis obliga a ancianos a declararse en bancarrota

 
 

José Abrahantes (izq.) habla con su abogado, Timothy Kingcade. Agobiado por una gran deuda debido a una emergencia médica, Abrahantes tuve que declararse en bancarrota recientemente.
José Abrahantes (izq.) habla con su abogado, Timothy Kingcade. Agobiado por una gran deuda debido a una emergencia médica, Abrahantes tuve que declararse en bancarrota recientemente.
Alex Kolyer / The Miami Herald

The Miami Herald

José Abrahantes trabaja desde hace medio siglo, en la construcción, en jardinería, incluso limpiando oficinas de noche. Pensó que a final de cuentas podría retirarse y disfrutar.

Pero a los 66 años, cuando se le amontonan las facturas médicas de una operación de emergencia de su esposa, Abrahantes se declaró en bancarrota y la posibilidad de retirarse ya no es real. En su lugar, trabaja a tiempo parcial en la pastelería de un Publix.

"No tuve más remedio'', dice Abrahantes, quien alquila un modesto apartamento en La Pequeña Habana con su esposa Carmen. ‘Si gano $8 la hora y con eso tengo que vivir, no hay manera de que pueda pagar todas mis cuentas''.

Abrahantes es uno de una cantidad cada vez mayor de personas mayores que se ven obligadas a hacer lo que hasta no hace mucho era impensable, o como dice Abrahantes, "vergonzoso y doloroso''. Golpeado fuerte por la crisis económica, incapaz de pagar las cuentas con sus magros ahorros de retiro, las personas mayores solicitan protección de sus acreedores en cifras récord. Los expertos dicen que muchos terminan en bancarrota debido a las facturas médicas que no pueden pagar. Otros simplemente no pueden cubrir sus gastos con lo que reciben del Seguro Social y los ahorros.

En el 2007, las personas de 55 años y mayores fueron el 23 por ciento de los más de un millón que se declararon en bancarrota, un aumento de 300 por ciento en comparación con 1991, según un estudio reciente de la AARP. Estas personas tuvieron el mayor aumento de declaraciones de bancarrota de todos los grupos de edades, saltando del 8.2 por ciento de todos los deudores. Las cifras son especialmente negativas para las personas de más edad: en el rango de edad de 75 a 84 años las declaraciones de bancarrota aumentaron más de cuatro veces.

Elizabeth Warren, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard y autora del estudio de la AARP, dijo que esta situación es un reflejo de la vulnerabilidad de las personas mayores, quienes "ahora más que nunca enfrentan retos financieros serios''.

Lo que es más, los defensores de las personas mayores dicen que que este grupo ha presentado declaraciones de bancarrota a un ritmo todavía más elevado desde el 2007, el último año tomado en cuenta en el estudio de la AARP, debido a la desaceleración económica, lo que aumenta el costo de los servicios médicos y la ausencia de ahorros para el retiro.

"La situación es mala'', dijo Barbara Prager, directora ejecutiva de Coast to Coast Legal Aid of South Florida, que presta servicios a personas mayores de 60 años en Broward. "Vemos a muchas personas mayores con deudas médicas y sin ingresos para pagarlas. Y estos sucede en momentos en que es más difícil encontrar soluciones''.

Carlos Franco, director de servicios comunitarios de Consumer Credit Counseling, una entidad sin fines de lucro, dijo que el problema es peor en el sur de la Florida, donde muchas personas mayores no hablan inglés o no saben cómo negociar sus deudas.

"Dejan que las deudas se les amontonen. Les rebotan cheques'', dice. "No comprenden qué sucede ni qué dicen las cartas y facturas que reciben''.

Sus asesores no sugieren automáticamente declararse en bancarrota, sino que preparan un presupuesto y comparan los ingresos familiares con los gastos. Si es posible, piden a los acreedores que les reduzcan la tasa de interés y proponen un plan de pagos. Sin embargo, agrega, las personas que dependen del Seguro Social y los ahorros, y que además han perdido dinero en el mercado bursátil, tienen opciones limitadas.

El Nuevo Herald

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