Las visas Nikkei son visas especiales que se conceden por ascendencia o asociación con japoneses.
Kawasaki estuvo al frente de la fuerza de choque del partido gobernante que concibió el plan de repatriación, parte de una estrategia de emergencia más abarcadora para combatir el aumento del desempleo.
Según el programa de emergencia, presentado este mes, se ofrece a los trabajadores temporales provenientes de Brasil y otros países latinoamericanos $3,000 para el boleto, más $2,000 por cada dependiente --sumas atractivas para muchos inmigrantes. Se ha dicho a los trabajadores que se vayan que se pueden quedar con el cambio.
Pero los que viajen de regreso a sus países con fondos de Japón no podrán volver a solicitar una visa de trabajo. Sin ese estatus, la mayoría de ellos se verán imposibilitados de regresar alguna vez a Japón. Podrían regresar con una visa de turista por tres meses. O, si se hacen médicos o banqueros, entre otras profesiones, y tienen una compañía que los invite, podrían solicitar una visa profesional. España, cuyo índice de desempleo ha alcanzado el 15.5 por ciento, ha adoptado un programa parecido, pero los inmigrantes pueden reclamar su residencia y sus visas de trabajo luego de tres años.
Japón está siendo presionado para permitir los regresos, y los funcionarios han dicho que considerarán esa modificación en un futuro, pero no se comprometen a ella.
"Naturalmente, no queremos que esa misma gente regrese a Japón después de un par de meses'', dijo Kawasaki. "Los contribuyentes japoneses dirían: ¿Qué política ridícula es esa?' ''
El plan conmocionó a muchos, especialmente luego de que el gobierno aprobó recientemente una serie de medidas para ayudar a los extranjeros sin empleo, incluyendo cursos gratis de japonés, entrenamiento vocacional y consejería laboral. Los trabajadores temporales son elegibles para beneficios limitados de desempleo, siempre y cuando hayan pagado primas mensuales.
"Es asombroso'', dijo Angelo Ishi, profesor adjunto de Sociología de la Universidad Musashi en Tokio. "El gobierno japonés ha puesto en claro anteriormente que ellos dan la bienvenida a los japoneses-brasileños, pero esto es un insulto para la comunidad''.
Esto podría asimismo dañar a Japón a la larga. El país envejecido enfrenta un inminente déficit en su fuerza laboral. La población ha ido disminuyendo desde el 2005, y la población en edad laboral podría disminuir en un tercio para el 2050. Aunque los fabricantes han estado despidiendo a trabajadores, sectores como el agrario y el cuidado de los ancianos continúan presentando déficits.
Pero Kawasaki dijo que la crisis económica era una buena oportunidad para rehacer en general la política migratoria de Japón.
"Debemos impedir que continúen entrando trabajadores no calificados al Japón. Debemos asegurar que incluso los trabajos de las tres K son bien pagados, y de que sean hechos por japoneses'', dijo. "Yo no creo que Japón deba convertirse nunca en una sociedad multiétnica''.



























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