La ofensiva de los Marlins de Florida está en un pantano y he aquí una solución poco ortodoxa para salir del letargo:
¿Qué tal subir a Jeremy Hermida y colocarlo como primer bate?
Dicen que los grandes problemas se corrigen con grandes soluciones. Y Hermida es una respuesta a esta epidemia de discreto bateo que afecta por estos días a la nave floridana.
Dejemos atrás la concepción tradicional que dice que el primer bateador debe ser un hombre rápido. Lo que realmente importa es que el hombre que abre la alineación se embase, esa es su función básica, cosa que no sucede hoy en día en los Marlins.
De hecho, y sin incluir las jornadas en el enrarecido aire de Colorado, el puesto uno en la alineación de los peces exhibe un discretísimo porcentaje de embasamiento de .287, el segundo más bajo en todas las Grandes Ligas. Eso quiere decir, que de cada 10 turnos al bate, el abridor no se embasa ni siquiera en tres de esas ocasiones.
Soñar con el retorno de Hanley Ramírez como primer bate es apenas un ejercicio onírico.
¿Por qué?
Porque el dominicano está cumpliendo a la perfección el rol que le asignaron, el de remolcar a sus compañeros y así lo demuestran sus números, de .510 de porcentaje de embasamiento con corredores en las almohadillas, mientras que sin nadie en base, ese número se reduce a un escuálido .297.
Es decir, mover a Hanley es tapar un hueco para dejar un boquete aún más grande en el corazón ofensivo de los peces.
Hermida quizás no tenga un promedio de bateo llamativo, lo que sí atrapa la vista de inmediato es la capacidad que tiene para embasarse y así lo revela su porcentaje de .390. De hecho nadie lo hace mejor que él dentro de los peces.
Mientras tanto, Bonifacio tiene .295. Punto a favor para Hermida.
Hay otros números que revelan la superioridad como bateador del jardinero sobre el infielder dominicano.
♦ Bonifacio le hace swing a un 29 por ciento de pelotas que están fuera de la zona de strike, mientras que Hermida lo hace en un 25%.
♦ El toletero zurdo también es más paciente y recibe 4.49 envíos por turno, en comparación con los cuatro que le dan a Bonifacio.
♦ Hermida tiene más contacto incluso en las pelotas que están en la zona de strike. Cuando hace el swing en esta situación le pega en un 90.5 por ciento. Bonifacio le conecta en un 85%.
♦ Todos estos números tienen aún más importancia cuando se nota que a Hermida le hacen menos pitcheos en la zona de strike que a Bonifacio (47.7% del dominicano, contra 44.7% del jardinero).
Bien se pudiera argumentar a favor de Bonifacio acerca de la velocidad que tiene el dominicano, sin duda, uno de los corredores más rápidos en las Mayores. Pero las bases robadas son una especie en extinción que, los estadísticos han demostrado, cada día tiene menos impacto en la pelota.
Incluso Bill James, el gurú de los números en el béisbol, está proyectando apenas unas 18 estafadas para Bonifacio. Otros son un poco más optimistas y colocan un número superior, 30 robos, una cifra tampoco muy significativa.
Las matemáticas pueden ser complejas, pero no mienten. Y hasta ahora, en la ley de los porcentajes, Hermida apunta como la elección ideal para iluminar el camino de la alineación de Fredi González.

























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