Pero ahora viene la dura tarea de rehacer su vida.
"Me gustaría tener una familia y al mismo tiempo servir a Dios'', dijo Cutié. Tengo amigos --obispos episcopales, bautistas, amigos en la Sociedad Bíblica de Estados Unidos-- y ellos me han enseñado que es posible hacer ambas cosas''.
Pero Cutié dice que tiene que reflexionar sobre sus próximos pasos.
"Hay muchas cosas que me gustaría hacer'', dijo. "Me gustaría tener una licenciatura en Asesoría Familiar y Matrimonial. Me gustaría enseñar. Pero primero voy a buscar el consejo de Dios''.
En cuanto a las candilejas, no piensa esconderse.
"No voy a hacer de eso el centro de mi vida, pero si está en el plan de Dios para el futuro, estoy abierto si puedo ayudar a la gente. Mucha gente ha luchado contra sus demonios en público, han pasado por escándalos y se han convertido en ejemplos de que la vida puede cambiar para mejor''.
Se siente muy mal por haber decepcionado a su comunidad, dijo, pero se siente alentado por el apoyo que ha recibido.
"Siempre he tratado de no juzgar y de ayudar a todo el mundo, independientemente de su situación. Creo que si hubiera sido diferente a la gente le hubiese costado más trabajo perdonarme''.
Cutié se siente particularmente agradecido por la forma en que su madre recibió las chocantes noticias.
"Mi madre está bien'', dijo Cutié, que tiene una hermana mayor y otra menor. Su padre, ingeniero mecánico, murió de cáncer a los 54 años cuando Cutié estaba en el seminario. "Cuando le dije que amaba a esta mujer, me dijo lo mismo que cuando estaba en la secundaria y le dije que quería entrar en el seminario. "Si eso es lo que te hace feliz, sé feliz''.
Y es feliz.
"La prueba esencial de la felicidad es si hay paz en el corazón. Y no puede haber paz en el corazón cuando uno lleva una doble vida. A pesar de todo lo que estoy pasando, soy muy feliz. Estoy en paz''.





























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