Han sido varias las dolorosas, masivas y en ocasiones temerarias olas migratorias de Cuba hacia Estados Unidos: Camarioca y los Vuelos de la Libertad en 19665, el Puente del Mariel en 1980 y el éxodo de los balseros de 1994 trajeron casi dos millones de cubanos al exilio.
Pero es probable que la de más carga emocional siga siendo la Operación Pedro Pan, el plan secreto de dos años para sacar a miles de menores de Cuba y librarlos del adoctrinamiento comunista.
Un total de 14,048 niños --de entre 3 y 17 años-- salieron de Cuba sin sus padres entre diciembre de 1960 y octubre de 1962.
Pero sacarlos resultó lo más sencillo.
"Mis padres me dijeron que sólo estarÃamos separados unos pocos meses. No los volvà a ver en nueve meses'', dijo EloÃsa Echazábal, que llegó con su hermana en un vuelo de Pan Am en 1961.
Una vez en el sur de la Florida, los niños fueron enviados inicialmente a campamentos juveniles católicos en Florida City, Kendall, Opa-locka y uno en el sur de Dade conocido como Matecumbe. Posteriormente fueron colocados en hogares temporales en todo Estados Unidos.
Algunos vivieron más o menos satisfactoriamente hasta que se reunieron con sus padres; otros tuvieron amargas experiencias en lugares como Dubuque, Iowa; Yakima, Washington y Helena, Montana.
Alrededor de 70 por ciento de los Pedro Pan eran varones. Unos 6,000 fueron recibidos por familiares o amigos y nunca fueron a un campamento, mientras que los otros 8,000 empezaron su vida en el exilio en diversos campamentos en todo Miami-Dade.
De allà los dispersaron en 41 estados en hogares temporales, orfelinatos e internados católicos.
Eloy Cepero encontró refugio en la mansión de Coral Gables de McGregor Smith, que entonces era presidente de la Florida Power & Light. Su esposa Elizabeth se brindó de voluntaria en su iglesia metodista cuando buscaban personas para hacerse cargo de los niños cubanos.
"Nos trataron como si fuéramos sus hijos'', dijo Cepero, que tiene agradables recuerdos de una casa con camareras, mayordomos y choferes. "Fueron tan cariñosos que, hasta el dÃa de hoy, no puedo hablar de ellos sin que me emocione recordar la forma que nos trataron a mà a y mis dos hermanos''.
Todos los que participaron en la histórica operación quedaron marcadas.
LAS LLEGADAS
Armados con los documentos de entrada a Estados Unidos, los niños empezaron a abordar vuelos regulares entre La Habana y Miami el 26 de diciembre de 1960.
Vestidos con sus mejores ropas, algunos llegaron llorando, otras agarradas a sus muñecas y la mayorÃa con ropa para una semana. A muchos les dijeron que preguntaran por ‘‘George'' cuando llegaran.
George era Jorge Guarch, un bonachón empleado de Caridades Católicas que recibÃa los niños que no tenÃan familiares en Miami y los llevaba a a los campamentos hasta que los asignaran a una familia.
Para seguirle la pista a cada uno, Guarch asentó los nombres en un diario. Hoy sus meticulosas anotaciones son conocidas como el Diario del Aeropuerto y se considera la joya de los archivos de Pedro Pan en la Universidad Barry en Miami Shores.
The Miami Herald ha creado una base informática con los nombres, que está disponible en MiamiHerald.com/pedropan.
Uno de los inscritos en la lista es Frank Angones, presidente del Colegio de Abogados de la Florida, que llegó a Miami a los 11 años. Guarch lo recibió en el Aeropuerto Internacional de Miami junto con otros niños el 13 de junio de 1961.

























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