En una semblanza de Santos, publicada en uno de los portales de internet del Ministerio de Defensa, el entonces ministro afirmó que sus mejores amigos eran Jaramillo, Felipe López, director de la revista Semana, y el abogado Carlos Urrutia Valenzuela.
Santos reconoció que lo une una larga amistad con Jaramillo, pero negó que haya tenido negocios comunes con él.
"La amistad mía con Felipe Jaramillo precisamente me impide hablar con él sobre temas del Ministerio'', respondió al cuestionario de El Nuevo Herald. "Considero que la amistad se basa en el respeto''.
Santos explicó que informó sobre su amistad con Jaramillo al Consejo de Ministros y solicitó declararse inhabilitado en los procesos contractuales en los que éste pudiera tener alguna participación, "lo cual fue negado por el Consejo de Ministros''.
Las actas del Consejo de Ministros son secretas por ley.
Las denuncias fueron presentadas a la Presidencia de la República por contratistas descontentos que alegan que el Ministerio ha favorecido a Jaramillo, pese a que sus propuestas no siempre son las mejores o las más convenientes para las necesidades de las fuerzas armadas.
También argumentan que el Ministerio abusó del sistema de contratación de gobierno a gobierno para eludir las regulaciones más estrictas que rigen las licitaciones públicas.
La Oficina de la Presidencia recibió además quejas por la adquisición a la firma de Jaramillo de pistolas SIG Sauer en los años 2006 y 2007, a pesar de que en dos oportunidades diferentes (años 2005 y 2006) un comité técnico evaluador consideró que estas armas no cumplían con las especificaciones señaladas y se declararon desiertas ambas licitaciones.
En la segunda licitación varios proponentes se abstuvieron de participar porque consideraban que no había garantías de transparencia.
En una queja enviada al Fondo Rotatorio de la Policía por Margarita Bolívar Ruiz, en nombre de una de las firmas que aspiraba al contrato, la profesional se quejó de que la licitación fue diseñada señalando "características especialísimas'' que "sólo sería posible de cumplir por parte de un solo oferente (...) los distribuidores de las armas SIG Sauer''.
Entre el 2005 y el 2009 el Ministerio de Defensa ha adquirido un total de $35.2 millones en armas SIG Sauer.
En respuesta a El Nuevo Herald, Santos admitió que dos procesos de licitación fueron declarados desiertos porque las firmas no cumplían con las condiciones técnicas, pero decidieron comprar las armas de todas maneras a través del sistema de gobierno a gobierno por una serie de ventajas. Entre ellas, "desempeño, rendimiento, precisión y versatilidad''.
Los contratistas sostienen que las marcas propuestas por ellos cumplían con todas las cualidades que señaló Santos en su carta de respuesta a El Nuevo Herald.
"Teníamos todas las ventajas, menos la de ser amigo de Santos'', dijo uno de los contratistas, que pidió no ser identificado para evitar represalias en futuras negociaciones.
La controversia por los equipos infrarrojos se remonta al 7 de julio del 2006, cuando el ejército pidió al jefe del programa de cooperación de seguridad de Estados Unidos, mayor Steven Kaighen, la suspensión de una carta de acuerdo entre los dos gobiernos (LOA, por su sigla en inglés) para la adquisición del sistema Flir Star Safiro. El ejército informó al oficial estadounidense que la LOA sería sometida a una revisión técnica.





























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