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Mancuso, el "para'' que sabe demasiado

 
 

Salvatore Mancuso en una entrevista en la prisión de Itagui en octubre del 2007.
Salvatore Mancuso en una entrevista en la prisión de Itagui en octubre del 2007.
AP Photo/Luis Benavides

greyes@elnuevoherald.com

Al producirse la ampliación de las redes eléctricas a principio de la década de 1960, el inmigrante italiano montó su propio taller de reparación de electrodomésticos y, una vez estable económicamente, se casó con la colombiana Gladys Gómez, ex candidata al reinado nacional de la Ganadería, agregó Martínez.

Con ella tuvo a Gian Carlo, Salvatore, César, Rosana, Roberto y Antonio Fabriccio, éste último fallecido en un accidente. Salvatore nació el 17 de agosto de 1964.

Según Martínez, el padre corregía a sus hijos a punta de correazos hasta que Salvatore, que tenía 10 años, se armó de valor y un día lo convenció de que cambiara el castigo por la lectura obligada de libros.

Mancuso creció en un ambiente de pueblo semirrural en el que disfrutaba los fines de semana del tiro al blanco en un club local y de la cacería en las ciénagas cercanas. De adolescente ganó el campeonato nacional de motocross.

Egresado del Colegio Juan XXII, Mancuso fue enviado por su padre a estudiar inglés a Pittsburgh durante un año. Explica Martínez que en agosto de 1981, con sólo 18 años, se casó a escondidas con Marta Dereix, una muchacha descendiente de inmigrantes franceses que se dedicaron a aserrar la selva y comercializar las tierras colonizadas y las maderas. Había sido su novia desde los nueve años.

EL ‘NIÑO BIEN' DE LAS AUC Su entronque con una de las familias más respetadas de Montería sería uno de los factores determinantes de su influencia en el cerrado círculo social de la pequeña ciudad, a la hora de recibir apoyo financiero de los dueños de las grandes extensiones de tierras dedicadas a la ganadería y la agricultura.

Con los años Mancuso sería considerado como el "niño bien'' de las AUC.

"Con su ingreso a las Autodefensas en la Costa Atlántica se ganó estatus social'', comentó alguna vez el jefe y fundador del paramilitarismo en Colombia, Carlos Castaño. ‘‘Ya nos favorecía la clase media de la región, pero tener un chacho [un destacado] como Mancuso, [significó que] se acercó la gente que faltaba''.

Mancuso estudió durante unos siete semestres ingeniería civil en la Universidad Javeriana de Bogotá y se graduó como administrador agropecuario en una fundación de educación superior (Esatec) de la misma capital colombiana, según lo ha dicho en otras entrevistas.

A su regreso a Montería, apremiado por los deseos de dedicarse a las fincas que heredó su esposa, Mancuso se encontró con una región aterrorizada por la guerrilla. La zona estaba dominada por el promaoísta Ejército Popular de Liberación (EPL), que una vez derrotado fue reemplazado por varios frentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"En aquella época [principios de la década de los años 90] la guerrilla visitaba la finca, y si uno no se dejaba extorsionar, lo secuestraban durante tres días mientras la familia mandaba el dinero'', le dijo Mancuso al periodista Mauricio Aranguren.

Los secuestros del médico de la ciudad, Oscar Haddad, por las FARC, y del hacendado César Navarro, de 74 años, a manos del EPL, cambiaron radicalmente su actitud, hasta entonces pasiva.

Una primera confrontación con guerrilleros que se presentaron en su finca en 1992 se convirtió en una leyenda en la región.

Mancuso recuerda que los guerrilleros le pidieron que los acompañara para hablar con un comandante en el monte.

El Nuevo Herald

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