El Mardi Gras y los otros dos nuevos racinos --combinaciones de hipódromo o canódromo y casinos-- de Broward han invertido millones en nuevos centros de máquinas tragamonedas, el primero de los cuales se inauguró en el 2006. Desde entonces, los tres centros han recaudado alrededor de $550 millones en ingresos de las máquinas, dinero que se divide entre los administradores de los casinos y el estado. En este momento se construyen dos centros de juegos parimutuales en Miami-Dade.
La sed de juegos de los floridanos parece lo suficientemente fuerte como para alimentar tanto los juegos parimutuales como los ocho casinos de los indios, la mitad de los cuales están en el sur de la Florida. En el 2007 los ingresos de los casinos de los indios se calcularon en $1,600 millones, un aumento de 2.3 por ciento en relación con el año anterior. Se esperan aumentos en las ganancias de los casinos de los indios debido, en parte, a la reciente adición del blackjack y otros juegos.
En Altamonte Springs suena el teléfono de asistencia estatal para jugadores. Llama un veintiañera de Miami-Dade que visita regularmente al Seminole Hard Rock Casino cerca de Hollywood, donde Bobby F. perdió tanto dinero.
Solitaria y deprimida, confesó que ha perdido entre $400 y $500 semanales en las máquinas tragamonedas del Hard Rock y que bebe mucho mientras juega. Sus deudas de juego le han sumado miles de dólares a las cuentas de sus tarjetas de crédito y la han obligado a tomar un préstamos personales.
"¿Ha pensado en suicidarse?", le preguntó Miguel Ramos, un especialista.
No, responde. Pero casi uno de cada 10 de los que llaman ha pensado en suicidarse o lo ha hecho.
Ramos refiere la joven a las reuniones locales de Jugadores Anónimos y Alcohólicos Anónimos, así como a servicios de consolidación de deudas especializados en jugadores compulsivos.
Hablan durante 21 minutos. Es una de la permanente y cada vez mayor cantidad de llamadas al número de emergencia, que funciona en un suburbio de Orlando.
Varias veces al mes se reciben llamadas de jugadores que están pensando en suicidarse en ese mismo momento. Entre los adictos al juego el índice de suicidio es mucho mayor que entre los adictos al alcohol y las drogas.
"Hemos tenido empleados que han tenido que llamar a la policía, que ha ido a dónde el jugador y le ha quitado el arma de la mano'', señaló Brian Kongsvik, jefe de operaciones del programa de servicios de emergencia a jugadores. "A veces estamos muy cerca del desastre''.
El programa de asistencia para jugadores de la Florida (1-888-236-4848) es dirigido por el Consejo de la Florida sobre la Adicción al Juego, una entidad sin fines de lucro creada en 1988. El consejo no tiene posición a favor o en contra del juego, pero ha presenciado de primera mano las dolorosas consecuencias de la ampliación de los casinos de juego en la Florida.




























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