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Muere Alexis Argüello

Adiós a un campeón

 

lfsanchez@elnuevoherald.com

"Fue una pelea brutal, que jamás olvidaré mientras viva'', comentó el promotor Bob Arum a la Associated Press. "Ha sido uno de los más grandes combates que promoví''.

En el round número 13, Argüello lanzó una fenomenal combinación de golpes que pusieron en mal estado a Pryor. En el descanso, Panama Lewis, el entrenador del estadounidense, le dijo a su asistente, Artie Curley: "Pásame la botella, en la que puse la mezcla''. Los micrófonos de la TV capturaron las palabras. En el round siguiente, Pryor salió con renovadas fuerzas y demolió a Argüello.

Muchos especularon que había cocaína en el líquido de la botella. Tanto se habló que se pactó la revancha, el 9 de septiembre de 1983 en Las Vegas, y Pryor volvió a ganar por nocaut, pero esa vez en el décimo.

"La de Argüello y Pryor en Miami fue una pelea clásica'', comentó De Cuba. "Lástima por la pérdida. Era un gran hombre, dentro y fuera del ring''.

Argüello debutó con una derrota en el boxeo profesional y se retiró como uno de los más grandes pugilistas de todos los tiempos, con foja de 82 triunfos, 65 de ellos por nocaut, y ocho derrotas. Varias veces colgó los guantes, pero de manera definitiva lo hizo en su última pelea en enero de 1995. Tres años antes había ingresado al Salón de la Fama del Boxeo.

Su primer título mundial lo consiguió el 23 de noviembre de 1974 al vencer al mexicano Rubén Olivares en la categoría pluma. El 28 de febrero de 1978 ganó la corona de los superplumas al superar al boricua Alfredo Escalera y el 20 de junio de 1981 se impuso al británico Jim Watt en el peso ligero. Frente a Pryor intentaba convertirse en el primer hombre en conquistar cuatro coronas mundiales en el boxeo.

La revista The Ring lo considera entre los 100 mejores boxeadores de la historia.

Su vida fuera del cuadrilátero fue tan apasionante como dentro de los encordados. Se enroló a los contras y luchó contra los sandinistas. En noviembre pasado, sin embargo fue candidato por el FSLN y derrotó a Eduardo Montealegre para convertirse en alcalde de Managua, en unas elecciones que fueron calificadas de fraudulentas.

Tuvo tropiezos con el alcohol y las drogas, pero también supo salir airoso.

El sábado pasado, Argüello había rendido homenaje en Puerto Rico a Roberto Clemente, el ídolo del béisbol que murió el 31 el diciembre de 1972 al caer con el avión que llevaba ayuda a las víctimas del terremoto de Managua.

Argüello deja a su esposa Carla, nueve hijos y dos nietos.

El Nuevo Herald

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