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En prisión un acusado de estafar al Medicare

 

jweaver@MiamiHerald.com

Reinaldo Guerra no ha tenido un empleo en tres años. Y antes de esa fecha, trabajó brevemente en servicios de limpieza de piscinas.

Sin embargo, Guerra se las agenció para el año pasado comprar con dinero en efectivo una casa de $349,000 en el suroeste de Miami-Dade, viajar a Costa Rica 10 veces y adquirir una serie de automóviles de lujos: Mercedes-Benz, BMW, Cadillac, un Lexus, un Infiniti y un Lamborghini.

¿A quién puede agradecer Guerra por su buena suerte? Según la fiscalía federal, al Medicare, el programa financiado por los contribuyentes. El miércoles, un juez magistrado encarceló a Guerra mientras llega la fecha de juicio bajo cargos de conspirar con un socio para estafarle $179 millones al programa federal de cuidado de la salud para los ancianos y los incapacitados.

Guerra obtuvo $35 millones de las reclamaciones falsas, dicen los fiscales. Su socio en el negocio, José Luis Pérez --que en la actualidad es un fugitivo que se cree huyó a América Latina-- se apoderó de $21 millones. Los hombres, ambos de 33 años y nacidos en Cuba, se naturalizaron como ciudadanos estadounidenses en el 2004, en el momento de más prosperidad de su presunta conspiración para desfalcar al gobierno.

¿Cómo pudieron llevar a cabo semejante fraude? Los fiscales han dicho que Pérez y Guerra robaron números de identificación de médicos y le enviaron al Medicare facturas principalmente todo por brazos y piernas artificiales para pacientes muertos que necesitaban o no recibieron las prótesis.

"Las reclamaciones eran completamente fraudulentas'', dijo Marc Osborne, asistente de la fiscalía, quien señaló que Guerra representaba un "notable riesgo de escape''.

El juez magistrado Chris McAliley estuvo de acuerdo, y dijo que Guerra tenía "motivos para escapar'' ya que enfrenta una condena de más de 20 años de cárcel, y si se le permite salir en libertad bajo fianza, podría escapar hacia Costa Rica debido a los contactos que tiene allí.

Por su parte, Louis V. Martínez, abogado de Guerra, expresó su decepción a la salida del tribunal en tanto consolaba a la esposa de su cliente, Yessica, y a su madre, Magali Guerra. Martínez trató de convencer al juez de que Guerra no representaba ningún riesgo de escapar, y subrayó que su cliente y su esposa tenían tres hijos y una casa en Miami-Dade. De igual modo, Martínez dijo que Guerra ha viajado en numerosas ocasiones a Costa Rica y a otros países, pero que siempre ha regresado a Miami-Dade.

"Cuando fue arrestado la semana pasada, mi cliente no intentó escapar por la puerta trasera'', dijo Martínez. "No hizo ningún esfuerzo por huir''.

Pero el juez no cambió de opinión.

De acuerdo con el encausamiento, los socios están acusados de facturar $179 millones en reclamaciones falsas al Medicare a través de 21 compañías de equipos médicos de Miami-Dade con la ayuda de "dueños falsos'' para de esta forma ocultar que los verdaderos propietarios eran ellos.

Osborne dijo que los dos hombres emplearon a una firma de Miami Lakes que se se especializaba en ayudar a las empresas de suministros médicos para desfalcar al Medicare.

En agosto del año pasado, Abner y Mabel Díaz, dueños de la empresa All-Med Billing, fueron sentenciados a 14 años de prisión.

En sus declaraciones de culpabilidad, los Díaz admitieron enviarle al Medicare reclamaciones falsas que totalizaron $420 millones a nombre de 85 compañías de equipos médicos del sur de la Florida.

El matrimonio recibió una comisión del 5 por ciento de los $148.5 millones que el Medicare le pagó a estas compañías entre 1998 y el 2004.

El Nuevo Herald

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