Los seguidores de las principales ligas de fútbol en Europa verán pronto en sus equipos a la nueva camada de jugadores latinoamericanos.
Las ligas más importantes de Latinoamérica --Brasil, Argentina y México-- nuevamente tienen diamantes listos para pulir. En ningún lugar es más evidente que en Brasil, donde de acuerdo a su confederación, 1,176 jugadores firmaron contratos con equipos alrededor el mundo en el 2008.
Recuerden este nombre: Keirrison de Souza Carneiro, o Keirrison.
El delantero de 20 años de edad parece ser la más reciente gran figura brasileña. Marcó 12 goles en sus primeros 14 juegos con el Palmeiras y se fue del equipo en junio para iniciar pláticas con el Barcelona, aunque todavía no se concreta su traspaso. Su salida causó, parcialmente, el cese del entrenador Vanderlei Luxemburgo, quien criticó la actitud del jugador por irse sin notificárselo.
Grandes clubes como Barcelona, no están solos en su búsqueda por esa joya latinoamericana.
Entrenadores como Steve Bruce en el Sunderland de la Liga Premier y Alex McLeish, quien dirige al Birmingham City, han estado trabajando en la región en la pretemporada.
McLeish ya fichó al delantero ecuatoriano Christian Benítez, quien jugaba para el Santos de la liga mexicana por una cifra cercana a 6,5 millones de libras esterlinas.
Bruce, en su previo puesto como entrenador del Wigan, fichó al hondureño Wilson Palacios a quien vendió al Tottenham por unas 14 millones de libras. Bruce ahora está listo para fichar al zaguero paraguayo Paulo Da Silva, quien terminó su contrato con el Toluca de México.
Pocas ciudades están tan lejanas de Latinoamérica como las norteñas ciudades inglesas de Wigan o Sunderland, por lo que hay riesgos, pero también recompensas.
"Puede tomarles hasta seis meses el acostumbrarse a la comida, el clima y el estilo de vida, más allá del fútbol'', dijo Bruce. "Pero hay muy buenos jugadores allá y no me importa el viajar para encontrarlos''.



























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