Sentada en la pequeña oficina de la calle Giralda, en Coral Gables, en la que labora el reducido personal del Museo Cubano, Ileana Fuentes recuerda una anécdota que ilustra la necesidad de que los artistas plásticos cubanos exiliados puedan contar con una institución que ayude a difundir su obra y a conservar su legado.
Cuando el pintor y grabador camagüeyano Juan Boza, llegado a Estados Unidos por el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso, falleció en 1991, ella y un grupo de amigos tuvieron que rescatar de manos de la polícia --que se disponía a botarlas-- las piezas que habían quedado en su apartamento de Brooklyn y que representaban varias décadas de trabajo del artista.
"La obra de los artistas del exilio no puede quedar desperdigada, porque ésta representa la historia de la cultura cubana a partir del año 1959, la cual no está documentada oficialmente en Cuba'', afirmó Fuentes, nombrada consultora cultural de la entidad Museo Cubano, y que tiene como misión principal reunir la colección de arte que se exhibirá en su futura sede.
Miami tuvo un antecedente de este tipo de organización en el Museo Cubano de Arte y Cultura (MCAC), que operó desde 1982 hasta 1996. Ese mismo año, la colección de obras del MCAC fue donada al Museo Lowe de la Universidad de Miami, donde se encuentra actualmente.
"El MCAC cerró por incapacidad e insolvencia de aquella junta, que estaba tratando de salvar una institución que estaba verdaderamente destruida'', dijo Fuentes, que fungió como directora de ese museo desde 1995 hasta 1996.
En 1996, algunos miembros de la junta del antiguo MCAC decidieron crear la actual entidad Museo Cubano, que desde entonces ha celebrado numerosos eventos culturales itinerantes. Según Ofelia Tabares-Fernández, directora del Museo Cubano, el edificio que albergará la nueva colección podrá inaugurarse a finales del 2010 en la esquina de Coral Way y la avenida 12, donde anteriormente se ubicaba la Florida Grand Opera.
El proyecto, cuyo diseño está a cargo de la firma de arquitectos Rodríguez and Quiroga, se construirá con una donación de $10 millones provenientes del programa Government Obligation Bonds (GOB) otorgados por el Condado Miami-Dade. La administración de esta suma, que sólo cubrirá la remodelación interior y exterior y la habilitación técnica del edificio de Coral Way, es supervisada por la oficina de Alex Muñoz, administrador adjunto del condado, y por la junta de directores del Museo Cubano, compuesta además de por Tabares-Fernández, por Alfredo Caballero (vicepresidente y secretario), Rafael L. Robayna (tesorero y director) y Eloy Fernández (director).
"Ahora se está haciendo una demolición parcial interior del edificio. Tan pronto los arquitectos terminen los planos, seleccionaremos un contratista'', informó Fuentes, mostrando la perspectiva de una edificación de dos pisos, con una fachada de columnas neoclásicas que sigue el estilo colonial cubano.
La primera planta albergará tres galerías en un espacio de más de 3,000 pies cuadrados que permitirán hacer una muestra grande o tres exhibiciones pequeñas. La segunda planta incluirá además de galerías especiales para música y literatura, un teatro multiuso de 110 butacas, que podrá servir de pasarela si se retira parte del escenario. En el exterior, se planea un jardín de meditación.
"Este museo va a tener una calidad y una colección de primer orden a nivel mundial'', enfatizó Fuentes, señalando que se proponen conseguir la acreditación de la American Association of Museums (AAM), entidad nacional que cumple a su vez con los reglamentos del campo museológico internacional.





























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