El Heat de Miami practicamente cerró ayer la puerta a los grandes refuerzos al completar una de las plazas vacantes, dejando bien claro que no quiere gastar dinero.
La franquicia de Miami volvió a firmar al pívot Jamaal Magloire con un contrato de veterano y de este modo el equipo ya tiene a sus cuatro centros asegurados.
Con esta movida el Heat mantiene la altura bajo las tablas, pero no suple la carencia de talento y de profundidad que prevalece en otras áreas.
Magloire, de 31 años, alternará con Joel Anthony, y tal vez con Mark Blount, como suplentes de Jermaine O'Neal la próxima temporada.
El equipo anunció ayer el acuerdo con el veterano centro, quien se encontaba en la libre agencia, después jugar 55 encuentros para Miami la pasada campaña, donde tuvo una media de 2.9 puntos, 4.0 rebotes; inferiores a los 8.0 puntos, 6.9 rebotes que promedia en sus nueve años de carrera.
Dwyane Wade, quien elogió a Magloire por su contribución al Heat en el aspecto defensivo, sigue demandando la contratación de jugadores estelares capaces de ayudarlo a pelear por el campeonato de la NBA.
Pero el Heat sigue sin hacer nada al respecto y nada parece indicar que esta situación cambiará en el futuro inmediato.
En días pasados el delantero Carlos Boozer declaró que le gustaría jugar en Miami, al igual que el armador Allen Iverson, sin embargo a su presidente Pat Riley parece que eso no le interesa.
"Escuchamos todas las propuestas, pero no pasa nada'', comentó Riley en una declaración entregada a los medios.
Boozer, quien tiene una lujosa casa en la Capital del Sol, podría convertirse en una pieza clave para el quinteto de Miami, tanto por su poder ofensivo como defensivo, y Iverson aumentaría el poder de fuego del equipo.
Todo indica que los intentos para hacerse con sus servicios se han desvanecido y que Riley no tiene prisa para "pescar'' en la libre agencia. Incluso va a permitir que los Cavaliers se lleven a Jamario Moon, toda vez que no piensa igualar la oferta del equipo de Cleveland.
Si Riley no guarda un as bajo la manga, cada vez tiene menos opciones para contentar a su estrella y darle una alegría a los aficionados del Heat.
Malas noticias para Wade, que podría perder la paciencia y decidir que lo mejor es marcharse a otro equipo más fuerte.
Miami espera que eso no suceda nunca, pero el tiempo y el dinero juegan en su contra.



























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