El traslado de un cadáver de un extremo a otro de La Habana para su incineración, el mal estado de funerarias y crematorios, la madeja de trámites burocráticos y la indolecencia de algunos empleados, hacen de la muerte una odisea'', fustigó este viernes el diario oficial Granma.
Bajo el título "el daño de la insensibilidad y el burocratismo'', el órgano del Partido Comunista de Cuba (PCC, único), reseñó el descontento de la población de La Habana con los servicios funerarios, sobre todo para la incineración.
Del hospital, el cadáver es llevado a la funeraria donde será velado, donde debe permanecer seis horas, según una disposición del ministerio de Salud de 1992, para luego iniciar el trámite de incineración.
De ahí debe ser llevado a una de las dos funerarias que realizan la evisceración, una de las cuales está en reparación con un mes de atraso en la reapertura de la instalación, debido a que los daños eran mayores de los previstos y a que los obreros pierden tiempo y no trabajan, señala el diario.
De la funeraria, ubicada en el oeste de La Habana, el cuerpo es trasladado al crematorio de Guanabacoa, en el este, y más tarde, las cenizas, a la funeraria original, donde será velado.
En la crisis de los 90 esos servicios se deterioraron. En los últimos años, el gobierno adquirió carros fúnebres en China y se repararon las funerarias.




























Mi Yahoo