¿Por qué ellos sí, y el antillano no? Si Robinson fue la figura que rompió la barrera racial, Miñoso fue quien le abrió el camino al pelotero negro cubano y latinoamericano.
Si el "Minnie'' hubiera entrado a Grandes Ligas a los 21 o 22 años como debió ser, sus imparables estuvieran cerca de los 3,000, las remolcadas en 1,400, las anotadas en 1,500, los jonrones en 250 y las robadas en 300.
Por su coraje en el terreno y por su calidad como pelotero, el matancero se convirtió en un ídolo nacional y en una figura emblemática en la ciudad de Chicago, a tal punto que su nombre está en el Salón de la Fama del equipo, su número se encuentra retirado y en el estadio aparece una estatua con su figura.
Millones de personas en Estados Unidos, así como en Cuba, México y Latinoamérica, esperan que las puertas del Salón de la Fama sean abiertas para esta leyenda.
¿Pero cuándo será ese día? ¿Esperan a que su alma esté en el cielo? Eso es injusto.
A Miñoso le quedan dos oportunidades para ser admitido por el Comité de Veteranos y si no lo logra su nombre saldrá de la lista y las posibilidades serán casi nulas.
Hace sólo tres días que Miñoso participó en un programa deportivo en Miami conducido por el comentarista José "Pepe Campos, donde recibió el cariño de centenares de oyentes. Y entre sus palabras, expresó: "No quisiera morir sin ver mi nombre en Cooperstown, pero al parecer me voy a ir de este mundo sin lograrlo.
Por favor, le pedimos a Bud Selig y a los 83 miembros del Comité de Veteranos (algunos inferiores a Miñoso), que reconozcan que la historia de este pelotero en Grandes Ligas y en las Ligas Negras de Estados Unidos fue brillante y sin manchas de sustancias ilegales. Impartan justicia con Orestes Miñoso.



























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