Cuando a Albina Duggan, de Bourbonnais, Illinois, le dignosticaron cáncer avanzado del hígado, tenía metástasis en la columna vertebral y el sistema linfático.
"[El médico] me dijo que me quedaban tres años de vida, cuando más cinco'', dijo. Después de someterse a cuatro operaciones y un intenso tratamiento de radiación, Duggan se inscribió en un prueba clínica como último recurso.
Cinco años después, la madre de cuatro hijos y 41 años, ha desafiado las expectativas. Los tumores se le han reducido a la mitad y los médicos ya no limitan su expectativa de vida.
Ella le atribuye la mejoría a un tratamiento que está en fase de pruebas en la Universidad de Chicago: rapamycin, suplementada con jugo de toronja.
El zumo de esa fruta contiene una sustancia química que aumenta la potencia de muchos medicamentos. Para evitar una dosis peligrosamente elevada de ciertas medicinas, a los pacientes frecuentemente se les aconseja que no tomen píldoras con zumo de toronja.
El Dr. Ezra Cohen, oncólogo de la Universidad de Chicago, se preguntó si esa cualidad podría mejorar la efectividad de otros medicamentos contra el cáncer.
Por ejemplo, la rapamycin y ciertas medicinas similares deben tomarse diariamente para ser efectivas. Tomarlas una sola vez a la semana reduce el costo de su consumo y los efectos secundarios negativos, como la diarrea y el debilitamiento del sistema inmunológico.
"La señora Duggan asombró a todos en este estudio'', dijo Cohen al presentar los resultados de la prueba en la reunión de la Sociedad de Investigación del Cáncer de Estados Unidos.
Cohen dijo que aproximadamente en una tercera parte de los pacientes que participaron en el estudio y fueron evaluados los tumores dejaron de crecer. Duggan fue el ejemplo más sobresaliente.


























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