La aldea montañesa de Sarab. AP Photo/Julie Jacobson
Islam Beg AP Photo/Julie Jacobson)
La familia Beg reunida alrededor de la pipa de opio. AP Photo/Julie Jacobson
La adicción al opio se ha vuelto tan fuerte que familias enteras --desde niños pequeños hasta ancianos-- son adictas.
La adicción al opio se ha vuelto tan fuerte que familias enteras --desde niños pequeños hasta ancianos-- son adictas. AP Photo/Julie Jacobson
La mitad de los residentes de Sarab, una población de 1,850 personas, son adictos. AP Photo/Julie Jacobson
En Afganistán hay por lo menos 200,000 adictos al opio y la heroína: 50,000 más que en Estados Unidos. (AP Photo/Julie Jacobson)
islados del resto del mundo por arroyos glaciales, la adicción se mueve de una casa a otra, infectando comunidades enteras. AP Photo/Julie Jacobson
Jan Begum, quien envió a su hijo de 14 años a hacer trabajo de construcción para los narcotraficantes. AP Photo/Julie Jacobson