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Valijagate

Durán y Kauffman pagaron por incluir a Venezuela en Consejo de la ONU

 
 

Reproducción fotográfica de archivo del 18 de septiembre de 2008 del dibujo de la corte en la que se detalla al empresario venezolano Franklin Durán (d), durante una audiencia del llamado caso del maletín, en Miami, Florida (EEUU).
Reproducción fotográfica de archivo del 18 de septiembre de 2008 del dibujo de la corte en la que se detalla al empresario venezolano Franklin Durán (d), durante una audiencia del llamado caso del maletín, en Miami, Florida (EEUU).
EFE

greyes@herald.com

Dos millonarios empresarios venezolanos con residencia en el sur de la Florida que fueron protagonistas del escándalo de la valija de los $800,000, financiaron además una febril campaña internacional para que Venezuela ocupara un puesto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), según un libro publicado esta semana en Argentina.

"Quienes estaban detrás de esos vuelos contra el capitalismo eran, cruel ironía, dos empresarios beneficiados por el mercantilismo local más espurio, Franklin Durán y Carlos Kauffmann, muy conocidos dentro del mundillo venezolano de clase alta, pero ignotos para el gran público'', escribió el autor Hugo Alconada, periodista del diario La Nación de Buenos Aires.

Hasta ahora se sabía que Kauffmann y Durán, los empresarios involucrados en el "valijagate'', tenían muy buenas relaciones con el gobierno venezolano. De hecho, Durán fue hallado culpable el año pasado en la corte federal de Miami de actuar en favor del gobierno de Venezuela en Estados Unidos sin la debida autorización.

Testimonios que surgieron en el mismo juicio revelaron incluso que los empresarios asesoraron a algunos funcionarios venezolanos sobre cómo invertir el dinero de los sobornos que cobraban.

Pero ahora Los Secretos de la Valija, primer libro que se publica sobre el escándalo internacional, asegura que los empresarios cumplieron otra misión: a mediados del 2006 recibieron la orden de financiar y organizar vuelos a 24 países bajo la dirección de la Cancillería de Venezuela en el marco de una ofensiva que pretendía que este país se quedara con el puesto que ocupa Argentina en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En la operación también participó Alejando Antonini Wilson, el empresario venezolano que fue detenido en agosto del 2007 en Buenos Aires con la valija de los $800,000 y se convirtió en informante del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y principal testigo contra Durán.

Antonini intermedió con la empresa que coordinó los vuelos, Atlantic Aviation Flight Services, de Massachusetts, y con la Cancillería venezolana, afirma el libro.

Según la investigación periodística, basada en entrevistas con Antonini, documentos de la corte de Miami y en fuentes diplomáticas, Antonini recibía órdenes de un diplomático de carrera, Hernani Escobar Iglesias, aunque las decisiones las tomaba Camilo Crespo, "uno de los referentes políticos del ministerio y mano derecha del flamante canciller, Nicolás Maduro''.

La forma de comprometer a los empresarios fue "una mezcla de pedido, de amenaza y de promesa de futuros negocios'', afirmó el libro. "Todo eso sazonado con una garantía oficiosa de que el ministro del Interior y Justicia [de Venezuela], Pedro Carreño, cubriría los gastos''.

Esa financiación luego se transfirió a las arcas de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), "lo que confirma el involucramiento del gobierno venezolano en la idea, ejecución y pago de los vuelos'', agregó Alconada.

Para el autor, el hecho de que el gobierno del presidente Hugo Chávez recurriera a empresarios para tareas propias del Estado resultaba ventajoso.

"Le permitía mantener todo el asunto fuera de la lupa pública; si algo salía mal, además, era más difícil probar la mano chavista, y si todo salía bien, el operativo se pagaba sin controles de auditoría, lo que a su vez facilitaba algún negociado'', señaló Alconada.

Desde la perspectiva de Durán y Kauffmann, el pedido reportaba múltiples beneficios, agrega el libro. Entre ellos: acceso a funcionarios de alto nivel, cobro de favores millonarios "y, por encima de todo, poder''.

La factura del cabildeo internacional, cubierta por Leche Inc., una firma de Durán registrada en Miami, fue de $1.1 millones, cantidad que fue inflada por el empresario "con la idea de extraerle más dinero a la gran chequera chavista'', afirmó Alconada.

Venezuela no logró el puesto en el consejo de NU.

"Kauffmann y Durán no cobraron un sólo dólar'', concluyó el libro.

El Nuevo Herald intentó obtener una reacción de Ed Shohat, abogado que representó a Durán en el juicio en Miami, pero en su oficina informaron que se encuentra de vacaciones.

Jacob De Naro, abogado de Kauffmann, respondió que no tenía comentarios.

El Nuevo Herald

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