Fue el primer pelotero desertor cubano en eventos internacionales entre jugadores que actuaron en Series Nacionales a partir de 1962. Y esta primera figura histórica, cuando decidió dejar a su patria y a un público que lo adoraba, no lo hizo en busca de dinero, lo impulsó el deseo de vivir en libertad.
René Arocha nació el 24 de febrero de 1966, en Regla, uno de los pueblos con mayor tradición beisbolera en la isla.
Se inició bajo las enseñanzas de los entrenadores Gabriel Ventura (padre) y Jesús Torres.
Por la calidad que exhibía, su ascenso a planos estelares llegó siendo casi un adolescente.
Después de integrar el equipo Cuba Juvenil para el Mundial de Barquisimeto -para muchos el mejor equipo juvenil de todos los tiempos-, pasó a jugar Series Nacionales y debutó a los 15 años con la novena de Metropolitanos.
Durante su carrera en dicho béisbol (1980-1991) también vistió los uniformes de Industriales y Habana (Selectiva), sumando 104 victorias y 70 derrotas con una efectividad de 3.18. Tiró 1,412 entradas y un tercio, actuó en 245 juegos y ponchó a 1,038 bateadores.
Arocha fue líder en carreras limpias en 1987 con los Metropolitanos con 1.31, al tolerar 15 en 103 entradas de actuación.
En 1991 lideró la liga en juegos completos con nueve, empatado con Lázaro de la Torre y el zurdo Adiel Palma.
Según Arocha, el bateador que le resultó más difícil de dominar en la pelota cubana fue Antonio Muñoz, conocido por todos como el "Gigante del Escambray’’.
‘‘Muñoz fue un bateador muy completo al combinar fuerza y promedio. Tenía un talento especial’’, afirmó el reglano.
El recuerdo más hermoso que tuvo René durante su estancia en Series Nacionales fue jugar junto a peloteros que habían sido sus ídolos cuando él era un niño.
‘‘Cuando me vi actuando en 1980 en el mismo escenario de mi gran ídolo Rey Vicente Anglada, resultó el momento más emocionante que tuve en Series Nacionales’’, dijo Arocha.
Vistió el uniforme del equipo Cuba entre 1986 y 1991. Participó en Series Mundiales, Juegos Centroamericanos y del Caribe y Copas Intercontinentales.
En la Serie Mundial de 1986, en Holanda, Arocha sumó dos victorias sin derrotas; en la Serie de 1988, en Parma, Italia, tuvo récord de un triunfo sin revés; en los Centroamericanos de 1986 en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, finalizó con una victoria sin derrota; y en los Centroamericanos de 1990 en Ciudad de México, terminó con un triunfo. Su marca en Mundiales y Centroamericanos es de 5-0.
‘‘Tuve la suerte de jugar en tremendos equipos Cuba con peloteros que fueron verdaderas estrellas de este deporte como Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz, Omar Linares, Antonio Pacheco, Víctor Mesa, Orestes Kindelán, Pedro Medina, Juan Castro, Luis Ulacia, Juan Padilla, Lourdes Gourriel, Lázaro Vargas y Pedro Luis Rodríguez, así como lanzadores de la talla de Rogelio García, Jorge Luis Valdés, Omar Carrero, Lázaro Valle, Omar Ajete, Orlando "El Duque’’ Hernández y José Luis Alemán’’, rememora Arocha.
En el mes de julio de 1991, la selección nacional cubana visitó la ciudad de Tennessee, Estados Unidos, para jugar una serie amistosa frente a la escuadra norteamericana en preparación de ambas novenas para los Juegos Panamericanos a celebrarse ese mismo año en agosto, en La Habana.
Al concluir la serie, la delegación antillana en su regreso a la isla tuvo que hacer una breve escala técnica en el Aeropuerto Internacional de Miami, ocasión que aprovechó Arocha para desertar y convertirse en el primer jugador en hacerlo directamente actuando con la escuadra nacional.



























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