Libertad. Esta fue la palabra que llevó a desertar de la selección nacional de béisbol a uno de los mejores lanzadores cubanos de las Series Nacionales.
Rolando Arrojo nació en San Juan de los Yeras, un pequeño pueblo de Villa Clara.
Después de mostrar sus credenciales en su etapa juvenil, pasó a jugar en la Serie Nacional Cubana.
Durante su carrera en la isla que se extendió hasta 1996, entre Nacional y Selectiva vistió los uniformes de Citricultores, Villa Clara, Matanzas, Las Villas y Centrales.
El principal entrenador que ayudó al desarrollo de Arrojo como lanzador fue Pedro Pérez Delgado.
‘‘Es el mejor entrenador de pitcheo que he conocido, incluyendo los técnicos de los equipos donde jugué en Grandes Ligas’’, asegura Arrojo.
El bateador que le resultó más difícil de dominar en la pelota cubana fue Fausto Alvarez, del equipo Santiago de Cuba, y también el habanero Luis Alvarez.
Los recuerdos más hermosos que tuvo Arrojo en Series Nacionales fueron los tres campeonatos consecutivos que ganó con la novena de Villa Clara y los duelos que tuvo en la fase de playoffs contra los Industriales teniendo como rival a Orlando "El Duque’’ Hernández.
‘‘Frente al Duque gané uno y perdí otro durante la postemporada’’, recuerda Arrojo. "Cada vez que nos enfrentamos tanto en playoffs como en la campaña regular eran duelos esperados por toda la afición beisbolera cubana’’.
En 1995, Arrojo ganó la corona de pitcheo en victorias y derrotas con 11 triunfos sin reveses, y también en efectividad con 1.88 en 86 entradas.
El astro derecho resultó ser un factor decisivo en los tres campeonatos ganados por Villa Clara entre 1993 y 1995, dirigidos por el ex torpedero Pedro Jova.
Terminó su carrera en Series Nacionales con 154 triunfos, 98 derrotas (.611), 3.50 de efectividad y 1,138 ponches en 13 temporadas.
Arrojo vistió el uniforme del equipo Cuba entre 1992 y 1995. Actuó en Series Mundiales, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos y del Caribe y Copas Intercontinentales.
En los Juegos Olímpicos de 1992, en Barcelona, España, Arrojo logró una victoria sin derrota sin permitir carreras limpias; en la Serie Mundial de 1994 en Managua, Nicaragua, terminó con igual balance de 1-0 y 1.80 de efectividad; en los Juegos Panamericanos de 1995, en Mar del Plata, Argentina, finalizó invicto con dos triunfos y 0.69 de efectividad; mientras que en los Juegos Centroamericanos de 1993 en Ponce, Puerto Rico, alcanzó dos victorias sin derrotas y no toleró carreras limpias.
Durante la estancia de Arrojo en el equipo nacional cubano en Olimpiadas, Mundiales, Panamericanos y Centroamericanos, sumó seis triunfos sin reveses y los antillanos no perdieron ni un solo partido en eventos internacionales con 30 victorias.
‘‘Actué en equipos Cuba con excelentes peloteros como Omar Linares, Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Germán Mesa, Luis Ulacia y Víctor Mesa, así como con un grupo de lanzadores de primer nivel como Jorge Luis Valdés, Lázaro Valle, Omar Ajete, Osvaldo Fernández, Orlando "El Duque'' Hernández, Pedro Luis Lazo y José Ibar, entre otros‘’, indicó Arrojo.
En 1996, nueve días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta, el equipo nacional antillano se midió a la escuadra norteamericana que tenía 24 victorias consecutivas en torneos amistosos, y Arrojo se encargó de propinarle nueve ceros y romperle el invicto. Este fue el último partido que lanzó el villareño con el equipo Cuba, al solicitar asilo en Estados Unidos.



























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