Hace un año los escampavías del Servicio Guardacostas de Estados Unidos que operan en las aguas entre Cuba y Florida se mantenían ocupados interceptando decenas de refugiados cubanos cada mes.
Los escampavías aún continúan patrullando el Estrecho de la Florida, pero ahora los tripulantes tienen más dificultades para encontrar cubanos.
La razón es que menos cubanos indocumentados están abandonando la isla hacia Estados Unidos, no sólo a través de la ruta tradicional del Estrecho de la Florida, sino también a través Canal de Yucatán, primer paso para el posterior cruce de la frontera hacia territorio norteamericano.
La evidencia del pronunciado descenso en la corriente de refugiados cubanos se encuentra en el número de éstos interceptados en el Estrecho de la Florida, así como en el número de los que arriban a las playas surfloridanas.
Durante el período de 12 meses entre el primero de octubre del 2007 y el 30 de septiembre del 2008 --el llamado año fiscal federal-- casi 2,200 cubanos fueron interceptados en el Estrecho de la Florida y casi 3,000 llegaron a playas locales.
Pero con sólo dos semanas más en el año fiscal corriente, menos de 1,000 cubanos han sido interceptados en el estrecho y menos de 600 han arribado a playas de la zona.
Incluso el número de cubanos que llegan a puestos fronterizos, aún la ruta más popular, ha disminuido considerablemente en comparación con el año fiscal anterior: 5,621 contra 10,030.
Nadie parece saber a ciencia cierta por qué el número de refugiados cubanos ha bajado considerablemente.
Pero funcionarios federales, expertos en asuntos cubanos, así como cubanos llegados recientemente y algunos dirigentes comunitarios mencionaron posibles factores, desde la crisis económica en Estados Unidos; tácticas más agresivas por parte del Servicio Guardacostas; más encausamientos formales contra sospechosos de contrabando de inmigrantes; un endurecimiento de la política mexicana contra inmigrantes cubanos indocumentados a un relajamiento de la política norteamericana hacia Cuba.
Las nuevas políticas del presidente Barack Obama liberalizaron los viajes familiares a Cuba y las remesas de dinero de exiliados a familiares en la isla. Durante la administración del presidente George W. Bush, los exiliados podían viajar sólo una vez cada tres años sin poder enviar más de $300 cada tres meses.
Pero la mayoría de los expertos coincidió en que la recesión y acciones más agresivas contra el contrabando de inmigrantes por parte de las autoridades podrían ser los dos factores principales del descenso en el número de refugiados cubanos.
Ambos factores se combinaron para hacer más difícil que los exiliados pudieran pagar a los contrabandistas de inmigrantes por traer a sus seres queridos, según analistas.
"Los contrabandistas no contrabandean gratuitamente'', declaró Víctor Colón, asistente en jefe y agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en el sector de Miami. "Contrabandean por paga''.
Según funcionarios a cargo de las investigaciones sobre el contrabando de inmigrantes, un viaje desde Cuba podría costar de $5,000 a $10,000 por persona.
Colón aseguró que otro factor podría ser también el incremento en el número de investigaciones y dossiers legales contra los contrabandistas.
La Patrulla Fronteriza, afirmó Colón, ha registrado una baja de un 70 por ciento en el número de "llegadas ilegales por vía marítima."





























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