Publicado el jueves, 10.01.09
``Siudy, entre mundos'' más cercano a un `show' de cabaret
By ORLANDO TAQUECHEL
Especial/El Nuevo Herald
Siudy, entre mundos, un llamativo espectáculo en dos actos centralizado por la bailaora venezolana Siudy Garrido y con un elenco de unos 25 artistas, abrió su gira por territorio norteamericano este fin de semana en el hermoso teatro Olympia del Gusman Center for the Performing Arts en downtown Miami.
La función del sábado comenzó 40 minutos tarde y se extendió hasta cerca de las 11 de la noche pero puede calificarse como un rotundo éxito de público y fue despedida con una larga ovación de pie.
Siudy, entre mundos es una obra original escrita y dirigida por Garrido y Pablo Croce. Garrido es una artista de reconocida trayectoria internacional interesada en la fusión del flamenco con el baile urbano. Croce es un director de video-clips y comerciales, cuatro veces nominado al Grammy Latino y ganador de un premio MTV.
Según las notas al programa, este espectáculo narra la historia de un mundo dividido que trata de sobrevivir después de una catástrofe climática que arrasó todo a su paso y dejó a la tierra sin lagos, ríos o mares. ``Cuenta la leyenda que una noche de luna llena ha de nacer un alma pura que hará descender de nuevo el agua de los cielos, devolviendo a las poblaciones la abundancia y la paz anhelada'', afirma el texto.
En Siudy, entre mundos participan el cantaor español Joaquín ``El Duende'' Gómez, el músico Adolfo Herrera, la agrupación de baile urbano ``D La Funky'' de Jesús Orta y el grupo de percusión teatral ``Primate'', dirigido por Roberto Castillo.
La coreografía es de Garrido y Orta. La música original fue escrita por Diego Franco y Ernesto Briceño, con la colaboración especial de Roberto Castillo, Leo Castillo y Pepe Pérez Rivero.
Siudy, entre mundos parece inspirado en la película Mad Max y toma elementos prestados de musicales teatrales como The Ten Commandments (la atmósfera, el personaje que interpreta Gómez), Sweet Charity (las bailarinas ubicadas a la manera del Big Spender de Fosse, ahora detrás de una cerca) y West Side Story (las riñas urbanas).
Pero el atractivo visual de Suidy, entre mundos es más cercano al de un show de cabaret y algunas de sus escenas recuerdan a los números que compiten en America's Got Talent (lo que es decir, creados para triunfar en Las Vegas).
Estados Unidos es la tierra que convirtió al teatro musical en una experiencia escénica altamente sofisticada. En este contexto, decir que Siudy, entre mundos es un musical es un riesgo enorme porque lo único que lo acerca al verdadero teatro musical es su formato de revista y su complacencia como vehículo estelar.
Lo primero es probablemente la razón por la cual el nombre de la bailaora forma parte del título y lo segundo es la justificación para que sus intervenciones hayan sido concebidas como showstoppers y no como unidades dramáticas que hacen avanzar la acción (durante la función que reseñamos el público realmente detuvo el espectáculo en dos ocasiones).
Aún así, hacernos creer que las bailarinas de Garrido y los miembros de los grupos ``D La Funky'' y ``Primate'' son tribus enemigas es puro desvarío (tribu y pandilla son dos cosas diferentes). La historia de amor que se menciona en el programa carece de desarrollo dramático y los efectos especiales (relámpagos, luces dirigidas a los rostros de los espectadores, árboles iluminados como palmeras cercanas a la piscina de un hotel) abaratan el espectáculo de manera lamentable.
Por suerte, varias unidades coreográficas son de primera: el hermoso dueto de Garrido y Orta en el primer acto, las secuencias de grupo que integran con fluidez admirable el flamenco con Hip Hop, breakdance y percusión teatral tipo Stomp y sobre todo, la deslumbrante Danza de la Lluvia de Garrido casi al final.
Garrido es una intérprete que maneja brazos y manos como armas divinas de seducción y sabe cómo perpetuar con premeditación y alevosía titánicas el virtuosismo de su zapateado con tal de conseguir que el público se rinda a sus pies.
Por último, hay que reconocer que Siudy, entre mundos es también un pretexto para regodearse con la imagen voluptuosa de Siudy Garrido vestida de rojo.
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