La libreta de racionamiento --uno de los símbolos inamovibles del socialismo cubano por más de 47 años-- podría desaparecer o convertirse en un documento minoritario en los próximos meses como parte de las medidas económicas del gobernante Raúl Castro para racionalizar las subvenciones y poner fin al igualitarismo en la vida nacional.
"La libreta de abastecimientos fue una necesidad en un momento determinado, con sus actuales atributos se convierte en una impedimenta dentro del conjunto de decisiones que la nación tendrá que asumir, lo cual habrá que resolver no por decreto, sino con las medidas económicas que protejan y garanticen el acceso de las personas de bajos ingresos a esa canasta básica y estimule al resto a trabajar para obtener beneficios salariales a partir de los resultados'', señaló el viernes un artículo firmado por el director del diario Granma, Lázaro Barredo Medina.
Barredo, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y asiduo panelista del programa televisivo Mesa Redonda, argumentó en una extensa columna editorial contra las manifestaciones paternalistas que "para que el proyecto socialista salga adelante debe predominar en cada uno de nosotros la racionalidad y el sentido económico''.
Según Barredo, el tema de la distribución mediante la llamada Libreta de Control de Ventas para Productos Alimenticios es un tema que ha salido a debate en las reuniones de colectivos obreros y de los núcleos del Partido Comunista (PCC) que están teniendo lugar a lo largo del país, así como en las cartas de la población llegadas al Granma.
"La justicia social no es el igualitarismo, es la igualdad de derechos y oportunidades'', agregó el artículo, que mencionó el asunto de la cartilla de racionamiento junto a la eliminación de los comedores obreros decretada en días recientes.
Aunque el artículo no fija un plazo para la suspensión de la libreta de abastecimiento, tanto los expertos como la población cubana coinciden en que la medida podría aprobarse durante el próximo período de sesiones de la asamblea, a fines de diciembre.
"Esto es una decisión inminente'', pronosticó el economista Jorge Sanguinetty, presidente de la firma DevTech Systems, con sede en Miami. "El gobierno cubano necesita urgentemente un equilibrio entre la oferta y la demanda de productos, eliminar así las discrepancias de precios y crear las condiciones para eliminar la segmentación de la economía que se manifiesta en el dualismo monetario''.
Sanguinetty opinó que el racionamiento subsidiado podría readecuarse hacia los ancianos y personas de bajos ingresos, utilizando un sistema de cupones de alimentos (food stamps) similar al que se emplea en Estados Unidos.
La economista disidente Martha Beatriz Roque, comentó desde La Habana que la propuesta está rondando los medios oficiales desde hace semanas en medio de una situación económica desesperada para el país.
"Indiscutiblemente la supresión de la libreta creará mayores desequilibrios sociales en el país, pues al menos la cuota le garantiza a la mayoría de la población los primeros 10 días del mes'', afirmó Roque. "Me parece una brutal ironía que el artículo hable de terminar con el estado paternalista que ellos mismos han creado''.
El artículo motivó ayer múltiples reacciones entre los cubanos de a pie. Aunque tradicionalmente la cuota de productos mensuales no ha podido satisfacer las necesidades de la población, para muchos representa lo básico de su alimentación.





























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