¿La venta masiva de celulares ha significado un cambio sustancial para generar una mayor apertura de información y comunicación en la sociedad cubana?
El creciente acceso a la tecnología ha traído, sin dudas, un avance en la distribución de la información; sin embargo, no es suficiente tener un par de puertas y un timón para decir que se tiene un auto, y una computadora que no puede conectarse a internet, o un teléfono celular que no puede enviar fotos o archivos a otras partes del mundo, son, de por sí, objetos incompletos. Cuando los cubanos podamos contratar un servicio de internet en nuestro domicilio a un precio razonable y sin condicionamientos políticos, cuando podamos tener televisión por cable y antenas parabólicas de forma legal y transparente, entonces habrá derecho a decir que se ha producido un cambio sustancial, y aun eso será insuficiente si, junto al permiso de poseer la base material, no se expresa un compromiso político con la libertad de expresión y de información.
¿Cuál es tu visión de la juventud cubana actual y cómo la caracterizarías? ¿Cuáles son las preocupaciones del cubano menor de 35 años, que es una manera de preguntarte si las tuyas son coincidentes con las de la mayoría de tus contemporáneos en el país?
Nadie tiene derecho a hablar a nombre de una generación, pero eso no significa renunciar a interpretar el sentir de todo un grupo etario con características que lo distinguen del resto. Cuando hablo con gente que tiene entre 18 y 35 años veo un abanico de muchos colores. Entre ellos hay balseros, trabajadores, vanguardias, interrogadores de la policía, delincuentes, comunistas convencidos y opositores activos. La principal preocupación --la más compartida por este grupo generacional-- es el futuro, el individual y el de la nación. Unos deciden emigrar buscando realizar sus sueños, otros delinquen para sobrevivir, algunos simulan para ascender, otros más creen todavía en la propaganda oficial, y están los que quieren cambiarlo todo, o casi todo. No me gustan las estadísticas fantasiosas, no puedo decir quiénes están en mayoría, pero sí que la frustración es un sentimiento permanente en este grupo heterogéneo.
¿Qué música, literatura y cine consumes? ¿Cuáles son tus aficiones más persistentes además de colarte en la internet para colgar tus textos en Generación Y?
Me gustan las canciones con buenos textos, de ahí que escucho a muchos trovadores del patio, como Pedro Luis Ferrer, Ray Fernández, Erick Sánchez, y a otros extranjeros, como Joaquín Sabina. Cuando me quiero relajar me dedico a la jardinería, y así mi apartamento está lleno de plantas por todos lados. Mi obsesión principal es arreglar equipos electrodomésticos y computadoras y mis amigos me envían todo lo que se les rompe para que yo trate de repararlo. Es raro el día que no esté entre tornillos y cables.
¿Cuál es el proceso de elaboración de tus textos? ¿Cómo los concibes, con qué frecuencia accedes a colgarlos en la internet?
Escribo en horas muy disímiles, lo mismo bien temprano en la mañana que en altas horas de la noche. Comienzo varios textos a la misma vez y voy saltando de uno a otro hasta que logro terminarlos, quizás de ahí viene esa sensación de viajar en un viejo vagón de tren que deja la lectura de algunos de ellos. Pongo los textos en mi memoria flash o me voy con la laptop --mi premio The Bobs del 2008-- a conectarme en los hoteles una o dos veces por semana. Como yo misma no puedo publicar mis textos porque mi blog está bloqueado hacia el interior de Cuba, los mando por correo electrónico a amigos fuera de Cuba que los publican.





























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