En los seis meses después de los ataques del 11 de septiembre del 2001, unos 20 cubanos entraron a embajadas de Estados Unidos en distintas partes del mundo y ofrecieron información sobre amenazas terroristas. Finalmente, se decidió que todos eran agentes y colaboradores de la inteligencia cubana con información falsificada.
Un funcionario de la Casa Blanca se quejó amargamente en público en el 2002 de que los agentes de Fidel Castro habían conducido a la inteligencia de Estados Unidos a misiones inútiles que pudieron haber costado vidas, cuando Washington todavía estaba sacudido por el peor ataque terrorista en su historia.
Pero ahora dos ex funcionarios estadounidenses relacionados con asuntos cubanos le han dicho a El Nuevo Herald que esos agentes eran sólo parte de un programa de la inteligencia cubana que todos los años envía agentes a las embajadas de Estados Unidos para confundir, desinformar e identificar espías estadounidenses, y tal vez penetrar la inteligencia del país.
"Muchos de aquellos agentes cubanos posteriormente fueron identificados como conocidos o presuntos [agentes cubanos]. El problema era que la inteligencia de Estados Unidos carecía en tal grado de información sobre Cuba y teníamos tan pocos expertos sobre Cuba que los agentes que estaban usando representaban un bajo riesgo y buenos dividendos para Cuba'', dijo un ex funcionario de la inteligencia estadounidense.
"Los cubanos usaban ese tipo de agente para poner a prueba la capacidad y las reacciones de Estados Unidos. . . pero eso no siguió ocurriendo con la misma frecuencia después de lo del 9/11'', añadió un alto funcionario de la administración del presidente George W. Bush.
Ambos ex funcionarios pidieron que no se les identificara ya que no están autorizados a discutir el tema.
En un año promedio, según ellos, Cuba envía una docena de agentes que se presentan en las embajadas estadounidenses diciendo que tienen información importante y quieren hablar con funcionarios que puedan entender el valor de sus revelaciones. Pero los dos expertos añaden que el número de agentes puede llegar a 20, o incluso 25, en épocas de mucha importancia.
El 2001 fue por cierto importante. El 11 de septiembre Al Qaida atacó a Estados Unidos. Diez días después, las autoridades arrestaron a la principal analista cubana del Pentágono, Ana Belén Montes, bajo cargos de haber espiado para La Habana.
En los siguientes seis meses, entre 15 y 20 cubanos entraron a misiones diplomáticas y ofrecieron información de fuerte contenido referente al peligro de actos terroristas, dijo uno de los expertos en Cuba. "Todos los individuos que se presentaron en las embajadas con información de ese tipo fueron desacreditados finalmente'' añadió.
La mayoría de los casos se dio en embajadas de Estados Unidos en América Latina, Europa y Asia, dijo el ex funcionario del gobierno de Bush.
Las secciones de contrainteligencia del FBI y la CIA sospecharon que muchos de los enviados lo hicieron con el propósito de penetrar los servicios estadounidenses con la esperanza de conocer exactamente cómo habían descubierto a Montes, hasta hoy uno de los secretos más cuidadosamente guardados del caso, dijo uno de los expertos.
"Los servicios de inteligencia de Cuba habían recibido varias sacudidas, Montes en el 2001, los cinco espías de Miami un par de años antes, y creemos que estaban desesperados por enterarse de cómo los habían descubierto'', añadió.



























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