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¿Cómo es el recorrido del virus por el organismo?

 

Paris

El virus de la gripe porcina, como todos los virus gripales, entra en el cuerpo por las vías aéreas superiores donde se une a las células que infecta y de las que se sirve para multiplicarse.

Hay tres tipos de virus de la gripe: los tipos A, B y C. Los virus de tipo C sólo causan problemas respiratorios ligeros.

Los virus A y B comportan dos tipos de proteínas de superficie: la hemaglutinina y la neuraminidasa, bajo la forma de espículas que erizan su envoltorio.

El virus H1N1 (hemaglutinina de tipo 1 y neuraminidasa de tipo 1) forma parte del tipo A, que se puede dividir en numerosos subtipos y en variantes de subtipos.

Los virus de tipo A y B están constituidos por 8 segmentos de ARN (ácido ribonucleico, su material genético) que se barajan como un juego de cartas, según los términos de la viróloga Sylvie van der Werf. Pueden entonces cambiar y mutar totalmente.

Por otra parte, el cerdo es receptivo de diferentes formas de virus, que pueden combinarse y generar un virus múltiple. Es el caso del H1N1 actual, mezcla de dos cepas porcinas, una cepa aviar y una cepa humana, transmisible al hombre.

Y peor todavía: el virus utiliza al hombre como un vector de la enfermedad, que se transmite de hombre a hombre.

Cuando infecta a un ser humano, el virus de la gripe se incrusta en las células respiratorias y atraviesa el epitelio, una especie de capa protectora en la superficie de las células.

Para multiplicarse, el virus reprograma la célula y desvía su actividad para conseguir su objetivo. Cada célula infectada puede producir centenares de virus, que se apoderan de todo el sistema respiratorio.

El tiempo de incubación de la gripe porcina es de 3 a 7 días, y puede ser más largo en los niños. Los síntomas son parecidos a los de las otras gripes: fiebres altas, tos, dolor de cabeza y de articulaciones intensos, falta de apetito, congestión nasal y malestar general.

El virus es muy contagioso, se transmite por las pequeñas gotas expulsadas al respirar, toser o estornudar. Para acabar con la epidemia, los científicos recomiendan aislar a la persona y administrarle antivirales.

No se conoce con certeza la respuesta del organismo a este nuevo virus. Según el virólogo británico John Oxford, "si no hemos visto este virus, hemos estado expuestos a otros miembros de la familia H1N1, desde 1978''. Habría un poco de memoria inmunitaria contra este agente entre los seres humanos, al contrario del virus aviario H5N1 totalmente nuevo para el organismo, según este especialista.

El Nuevo Herald

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