De acuerdo con oficiales de ambos países, el gobierno de Colombia estaba ansioso por concretar las conversaciones.
Con el paquete multimillonario de ayuda conocido como Plan Colombia en franca disminución y Venezuela comprando constantemente armamento sofisticado, el presidente Uribe quería mantenerse cercano a su aliado, Estados Unidos.
"Colombia quería un candado en su relación con Estados Unidos'', dijo un asistente congresional estadounidense que pidió no ser identificado porque no está autorizado a hablar sobre el tema. "Y por el lado de Estados Unidos, como estábamos de salida [de Manta] queríamos un acceso estructurado'' a las instalaciones colombianas.
Varios de los funcionarios entrevistados dijeron que fueron los colombianos quienes pidieron que las negociaciones se mantuvieran en secreto, y que ni siquiera el Congreso de Estados Unidos fue informado totalmente sobre las charlas.
Pero fue en Colombia donde se filtraron las negociaciones a los medios de comunicación este verano, desatando una ola de preocupación en América Latina.
Chávez, quien frecuentemente alega que Washington tiene planes para invadir a su país, immediatamente congeló sus relaciones diplomáticas con Bogotá y aseguró que "los vientos de guerra'' soplaban sobre la región.
Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Michelle Bachelet, de Chile, también expresaron preocupación y exigieron más informacion sobre el acuerdo. Varios presidentes de América del Sur se reunieron en una cumbre de emergencia en Argentina para tratar el tema.
"Estas son cosas que hacen peligrar la región entera," manifestó el presidente Correa de Ecuador. "¿Qué tal si ponemos unas ojivas nucleares en Ecuador y declaramos que son un asunto de seguridad nacional?"





























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