El sistema de orquestas infantiles y juveniles, que se conoce como "El Sistema'' y que dirige el maestro José Antonio Abreu, que ha tenido mucho éxito y que ha sido muy renombrado, gracias a Dios, por su impacto, recibió de nosotros su primera donación hace 32 años, cuando era un embrión. Y desde allí nos aliamos y hemos venido creciendo y trabajando conjuntamente. Hoy en día, el movimiento de orquestas sinfónicas en Venezuela tiene apoyos trisectoriales: lo apoya el Estado, lo apoyan organizaciones internacionales como el BID, y lo apoya la empresa privada. Pero comenzó como una ayuda de la empresa privada entendiendo que las artes y la música puede cambiar socialmente a las personas, al excluido, al drogadicto, al que no tiene aspiraciones sociales en la vida, al que se siente desamparado, a madre de familias que no tienen como insertar a su hijo en un proceso escolar. La música ha sido también un proceso que ha permitido que Venezuela tenga hoy en día el sistema más reconocido de inclusión a través de las artes en América Latina y en el mundo. Y nosotros hemos sido parte de este proceso.
¿Cuál es el impacto social del patrocinio deportivo respaldado ampliamente por el grupo Polar en el país?
El deporte para nosotros ha sido una actividad importante en varios sentidos. Por un lado, tenemos la relación comercial, como empresa de consumo masivo. Eso es bueno, porque efectivamente el deporte crece, la nación se beneficia porque en los deportes no hay división de pensamientos políticos ni ideológicos. Todo el mundo se encuentra en el deporte sin mayores problemas. Pero para nosotros el deporte menor, el ayudar a las comunidades a organizarse, es una vía también de inclusión. El deporte puede ser el primer contacto para que un niño entre luego a una escuela, que se sienta que forma parte de un sistema donde hay disciplina, donde hay deberes y hay derechos. Y cuando entiende que estar en un equipo deportivo tiene responsabilidades, probablemente entienda muy pronto que estar en un colegio genera responsabilidades. Y se inserta en la escuela. El deporte para nosotros también es una vía para tratar de acerca a los niños más vulnerable a un procesos de escolarización y formalidad dentro de un sistema.
La fundación Polar ha desarrollando el Diccionario de Historia de Venezuela. ¿Por qué la historia es importante en estos momentos para Venezuela?
Porque si uno no sabe de donde viene no sabe para donde va. Uno no puede estar anclado al pasado. Soy de los que piensa que el futuro dependerá de lo que estamos haciendo hoy aquí, no depende de los éxitos o fracasos del pasado. Pero la historia como referente, como punto cultural para nuestra sociedad y nuestra civilización es muy importante. Y por eso es que somos los únicos en América Latina con un proyecto de esta naturaleza. Se reunieron 300 historiadores, fue un proyecto de 10 años de gran envergadura, y quisimos que se documentara la historia de forma fáctica, sin interpretaciones, por eso es un diccionario de historia, no es un cuento de historia. Quien fue fulano de tal, qué hizo, tal cosa, no hay interpretaciones.
¿Cree que el modelo de ayuda social que ustedes promueven puede replicarse en otros países?
Creo que sí, creo que nuestro modelo se puede replicar y que se basa en dos cosas: en la convicción y el compromiso.
Usted ha defendido la idea de que la empresa privada debe trabajar muy de cerca con los gobiernos. ¿Cómo lo ha hecho usted en Venezuela?





























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