En el 2006 y el 2007, Goldman Sachs Group vendió más de $40,000 millones en acciones respaldadas por, como mínimo, 200,000 hipotecas de alto riesgo. Pero nunca dijo a los compradores que estaba apostando secretamente a que una brusca caída en los precios de las viviendas en Estados Unidos iba a hundir el valor de esas acciones. Las ventas de Sachs y sus clandestinas apuestas, terminadas al borde del hundimiento del mercado de la vivienda, le permitieron al primer banco inversor de la nación pasar la mayor parte de sus potenciales pérdidas a otros antes de que una avalancha de moras hipotecarias estremecieran la economía de EEUU y del mundo.
Sólo fue posteriormente que los inversores descubrieron que lo que Goldman había promovido como inversiones AAA estaban más cerca de ser basura.
Ahora, los fondos de pensiones, las compañías de seguros, los sindicatos y las instituciones financieras extranjeras que compraron esos problemáticos activos hipotecarios están afrontando grandes pérdidas, y una investigación de McClatchy de cinco meses ha descubierto que el hecho de que Goldman no hubiera revelado el haber hecho secretas apuestas sobre un inmminente colapso de la vivienda pudiera haber violado las leyes que rigen el mercado inversionista.
"La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) debería de estar muy interesada en cualquier compañía financiera que decida secretamente que un producto financiero es perdedor y luego venda ese mismo producto, u otros muy similares, a clientes ignorantes de esto, sin revelar su verdadera opinión'', afirmó Laurence Kotlikoff, un profesor de Economía de la Universidad de Boston que ha propuesto una masiva renovación de los bancos del país. "Esto es fraude y debe de ser encausado''.
John Coffee, un profesor de Derecho de la Universidad de Columbia que sirve en la comisión asesora de la Bolsa de Valores de Nueva York, dijo que los bancos inversionistas tienen mucha laxitud para administrar sus activos, así que la legalidad de las maniobras de Goldman depende de lo que sus ejecutivos supieran en aquel momento.
"Luciría mucho peor'', señaló Coffee, "si pareciera que la firma hubiera estado vendiendo esas inversiones porque las veía como tóxicas y prácticamente sin valor''.
Lloyd Blankfein, presidente y director general de Goldman, declinó ser entrevistado.
Un portavoz de Goldman, Michael DuVally, afirmó en diciembre del 2006 que la firma había decidido reducir sus riesgos hipotecarios y lo hizo vendiendo todos sus activos vinculados a hipotecas de alto riesgo, así como realizando miles de apuestas parecidas a seguros, llamadas intercambios de fallos de créditos, para "protegerse'' contra una caída de la vivienda.
DuVally dijo a McClatchy que Goldman "no estaba obligada a revelar cómo manejaba su riesgo ni los inversores hubieran esperado a que lo hubiéramos hecho... otros participantes en el mercado tenían acceso a la misma información que nosotros''.
Durante el pasado año Goldman ha estado a la defensiva en relación con sus vinculaciones con Washington y los miles de millones de dólares en fondos de rescate federal que ha recibido. Poca atención se ha prestado, sin embargo, a cómo se convirtió en el único gran banco de Wall Street que logró librarse del mercado de las acciones de las hipotecas de alto riesgo antes de la explosión de la burbuja de la vivienda.



























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