En julio de este año, García salió de Venezuela a Uruguay donde pidió asilo político. A juzgar por su siguiente decisión -- contactar a representantes del gobierno de Estados Unidos --, García había tenido diferencias con el gobierno de Venezuela o había sido testigo de actividades con las que no estaba de acuerdo, relacionadas con la complicidad de ese gobierno con las FARC.
Según El Tiempo, los funcionarios estadounidenses no mostraron ningún interés por la información que podría comprometer a Uribe y a un primo suyo, lo cual habría llevado a García a reconciliarse con el gobierno de Venezuela.
Otra hipótesis conocida por El Nuevo Herald de una fuente que fue testigo del proceso de negociaciones de García con Estados Unidos y Venezuela, apunta a que el gobierno estadounidense se desanimó con la cooperación del ex funcionario colombiano, luego de que éste mencionó la posibilidad de que en el complot para matar a Chávez hubieran participado agentes de la CIA.
De las entrevistas de García con el gobierno de Estados Unidos se supo desde mediados del año pasado, cuando la revista Semana reveló apartes de una conversación que el ex funcionario del DAS sostuvo con Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, su compañero de celda en la prisión de La Picota, de Bogotá.
Según la revista, Murillo grabó secretamente una conversación con García.
"Me imagino el interés del [Buró Federal de Investigaciones] FBI por charlar con usted sobre todos esos temas...", se escucha decir a Murillo en medio de una conversación en la que García había asegurado que se reunió tres veces con Uribe.
"El tipo del FBI que vino me dijo: Tú nos vas a decir todo lo que pasó en el DAS'. El otro del FBI que vino me dijo que venía por el tema de las filtraciones en el DAS'', contestó García.
"¿Pero le preguntaron por Uribe?", pregunta Murillo. "No, no me preguntaron por nombres, sino por los del DAS... El lío es lo que siempre hemos hablado, Jorge Noguera para ellos es mucho más importante que cualquiera de ustedes porque Jorge era el jefe de la inteligencia y su jefe inmediato era Uribe''.
García, quien dirigió la oficina informática del DAS entre el 2002 y el 2005, ha sido un personaje clave en el mayor escándalo que ha afrontado Uribe en sus seis años de gobierno: los nexos del paramilitarismo.
Autoridades colombianas arrestaron a García el 27 de enero del 2005 bajo cargos de borrar antecedentes de narcotraficantes en el sistema de registro del DAS. Convencido de que Noguera, entonces director del DAS, su jefe y amigo, había sido el artífice del arresto, García lo acusó de haber puesto ese organismo al servicio de las AUC, lo cual alegadamente incluyó operaciones para asesinar a líderes sindicales y facilitar actividades del narcotráfico de los cabecillas paramilitares.
Noguera debió renunciar a su cargo en octubre del 2005 y hoy afronta un proceso penal.
Como resultado de la cooperación de García con la justicia colombiana, más de una decena de congresistas y funcionarios están bajo investigación o condenados por sus vínculos con el paramilitarismo.





























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