Publicado el domingo, 11.08.09
Andrés Neuman: paradojas del nómada sedentario
Contenido Relacionado
By SARAH MORENO
smoreno@elnuevoherald.com
Esta es una de las paradojas de una obra rica en ambivalencias. Los personajes se pasan todo el tiempo hablando de los viajes que han hecho o que harán, sin embargo parecen condenados al estatismo, hecho que en algún momento de su discurso de aceptación del premio, Neuman compara con El ángel exterminador buñueliano.
``Ese estatismo podría ser el trasfondo contemporáneo de la novela. Me refiero a un siglo XIX muy filtrado por el siglo XXI. Estoy aprovechándome de la tradición del XIX para reflexionar sobre nuestro tiempo. En cuanto a lo del viajero, yo no quería hablar de uno en el sentido romántico, que atraviesa medio mundo en carreta y en barco. Yo quería uno que se viera sumido en la misma paradoja de nuestros días: que podríamos ir a todas partes y no vamos a ninguna. Tenemos información de cada rincón del planeta, pero nos pasamos la mayor parte del día delante de una pantalla. Somos nómadas sedentarios, internautas'', dice Neuman, que a su vez compara el arcón que transporta el equipaje de Hans con el buscador cibernético Google.
El intercambio que se establece entre el siglo XIX y el que vivimos también marca el aspecto formal de la obra. ``Por un lado es una novela psicológica, de personajes y subtramas, que sería su parte del XIX, pero a la vez mezcla géneros, es fragmentaria y tiene una visión de la imagen muy cinematográfica; todo eso es del XXI'', señala Neuman, que se propuso recrear las conversaciones sobre temas políticos y literarios que se dan en el salón de tertulias de Sophie --la enamorada de Hans-- con una técnica heredada de las vanguardias literarias del siglo XX.
``Me planteé qué ocurre en un espacio cerrado donde varias personas se reúnen; pues que todos hablan al mismo tiempo. Mi intención era trasladar esa sensación de simultaneidad al diálogo, y eso es una técnica que se parece (al programa de TV) Gran Hermano o al cine'', comenta Neuman, que decidió entonces prescindir del guión que indica el diálogo en el texto y emplear paréntesis y comas para que el lector distinguiera quién hablaba y a la vez expresar también los pensamientos de los personajes.
El romance clandestino de Sophie y Hans, cuya coartada es la traducción de poemas de autores como Keats, Shelley o Quevedo, y que sirve de prólogo o epílogo a la relación sexual, presenta uno de los temas más importantes en una novela en que las discusiones en torno a la literatura juegan un papel clave.
``Hay una relación muy fuerte entre amor y traducción'', reconoce Neuman. ``Cuánto más traducen, más se acuestan juntos, y cuánto más se acuestan juntos, más quieren traducir. Siento que la historia de amor de ellos insinúa que toda traducción es un acto de amor, y todas las historias de amor son un acto de traducción de las palabras del otro. ¿Qué es traducir un texto? Es convertir un texto literario en otro por amor. ¿Qué es el amor? Poner tus palabras en las mías, interpretarte y malinterpretarte''.
Neuman no considera al traductor un ``traidor'', sino un benefactor, ``no sólo del autor, como decía Borges, sino del lector'', porque la mayoría de los grandes autores se leen en traducciones. También se opone a la idea de que los textos poseen un sentido único que sólo se le revela al lector en la lengua original en que fueron escritos.
``Todo clásico pide una y otra vez ser reintepretado. Quiero decir que leer es traducir, por eso no hay ninguna esencia que traicionar. Mi opinión sobre los países se parece mucho a mi opinión sobre las lenguas. No soy muy partidario de las banderas, y sí de las mezclas y de vivir un poco en la frontera'', concluye.
Ver más de la entrevista con el autor en nuestro sitio web. Andrés Neuman se presenta en la Feria Internacional del Libro de Miami el sábado 14, 3:45 p.m., en el aula 3313-14, del recinto Wolfson del MDC, 300 N.E Segunda Ave.
El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.
Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.
Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.
Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.
Más Artes y Letras
Videos

VIDEO DE AP























Mi Yahoo