"Es una forma de tratar de lubricar la maquinaria de las protestas por internet'', escribió Yoani Sánchez, de 34 años, en su blog Generación Y.
Nadie sabe el número de participantes en Blogacción pero Google reportó 22,000 búsquedas de las palabras "Blogacción'' y "Cuba''.
Seis días después, Escobar y Sánchez, que están casados, fueron anfitriones de la primera sesión de la Academia de Blogueros de Cuba, una serie de entrenamiento en su apartamento de La Habana para unos 30 potenciales blogueros. Las clases incluyen tecnología, fotografía, ética y las legalidades de la internet.
Y tres días después de eso, Sánchez entró disfrazada en un centro cultural del gobierno que estaba celebrando una discusión sobre internet. A otros activistas se les había prohibido el acceso. Sánchez se quitó una peluca rubia y se lanzó en una ácida crítica del "filtro ideológico'' del gobierno en internet. Pocas horas más tarde puso el video de sus comentarios --y de los escasos aplausos que recibió-- en Generación Y.
Desde hace tiempo, el gobierno ha tratado de controlar el acceso de los cubanos a internet con restricciones en las computadoras y a las suscripciones, manteniendo altos los precios y bloqueando el acceso a las páginas hostiles, incluyendo la mayoría de los blogs alternativos. También ha dispuesto que estudiantes universitarios de Ciencias de Computación pongan comentarios apoyando al gobierno y atacando a sus críticos.
Pero los cubanos han encontrado múltiples formas de sortear los obstáculos: las contraseñas para acceso a internet se venden a $10 por mes en el mercado negro. Los que tienen acceso bajan la información en discos compactos y memorias portátiles (USB thumb drives) y las pasan a otros que copian la información y la siguen pasando. Un archivo que se está repartiendo le explica a los cibernautas cómo superar el bloqueo gubernamental de los blogs hostiles y otras páginas web.
Yosvani Anzardo, un joven ingeniero de la provincia de Holguín, ha llegado a establecer un periódico digital, Covadonga, y un sistema de e-mails privado llamado Red Libertad, reprogramando su computadora portátil para que sirva como un servidor de mayor poder.
Y luego está Bluetooth, que permite la rápida transferencia de archivos como libros prohibidos, canciones y noticias del exterior entre teléfonos celulares que estén cerca, sin recurrir a teléfonos o líneas de computadoras.
Es probable que los agentes de la Seguridad no comprendan el impacto de Bluetooth, comentó Escobar.
"Esas personas estudiaron en la KGB y ahora quizás estén estudiando en China, su conocimiento está anticuado'', afirmó en una entrevista telefónica desde La Habana.
"Pese a enormes obstáculos técnicos y legales, un creciente número de blogueros cubanos ha superado las retricciones que el gobierno le ha puesto a la internet para diseminar noticias y opiniones de la isla en línea'', señaló el informe del Comité para Proteger Periodistas. "Los blogueros, muchos de ellos jóvenes adultos de una diversidad de profesiones, han abierto un nuevo espacio para la libre expresión en Cuba''.
No está claro si ese espacio va a permanecer abierto. Algunos analistas dicen estar preocupados de que el mundo digital cubano independiente haya crecido tanto que el gobierno pudiera decidir reprimirlo.
Funcionarios cubanos han acusado a algunos de los ciberactivistas de transmitir ‘‘propaganda enemiga'' y de ser "mercenarios'' pagados por gobiernos extranjeros, cargos tajantemente negados por los blogueros y sus simpatizantes.
En una medida interpretada como una advertencia para todos los blogueros alternativos, en septiembre la policía detuvo a Anzardo durante dos semanas, la primera detención durante tanto tiempo de un ciberactivista. Le confiscaron su computadora portátil.
El viernes, Sánchez reportó que ella y el bloguero Orlando Luis Pardo fueron arrojados en un carro y golpeados por tres agentes vestidos de civil, quienes los mantuvieron detenidos por 20 minutos.
Antes del incidente, Henken había dicho que aunque el gobierno cubano "pudiera meter a Yoani en la cárcel mañana'', tiene que saber que semejante medida tendría un alto precio político puesto que es muy conocida internacionalmente.
Antes de la detención de Sánchez, Escobar confesó que no estaba tan seguro.
"Nos cuesta mucho trabajo pensar qué van a hacer los represores'', dijo. ‘‘Ciertamente que tendrían que pagar un alto costo político. Pero ese cálculo lo tienen que hacer ellos. Ellos son los que saben si están dispuestos a pagarlo o no''.





























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