A mitad de temporada, los Dolphins de Miami ya empataron el total de juegos perdidos del año pasado. Apretados debido a un calendario difícil, están tres juegos por debajo del líder de la Conferencia, los Patriots y no tienen ninguna victoria contra equipos de otras divisiones.
El entrenador Tony Sparano considera que la temporada está en una encrucijada.
"Estamos en un punto donde la cosa puede ir lo mismo a un lado que a otro'', dijo Sparano el lunes. "Yo voy a hacer todo lo que está en mis manos para asegurar que sólo vaya hacia un lado''.
No obstante, el camino hacia la postemporada está difícil. Una derrota el domingo contra Nueva Inglaterra dejó a Miami con balance de 3-5, y el conjunto marino pudiera necesitar ganar los ocho choques que le restan si desean avanzar.
Lo bueno es que el calendario se hace más fácil. Los campeones titulares de la división se verán favorecidos por primera vez esta temporada cuando jueguen en Miami con Tampa Bay (1-7), que tuvo el domingo su primera victoria de la temporada sobre Green Bay.
"Tenemos que ganar un juego, no me importa contra quién'', dijo Sparano.
De los primeros ocho contrincantes de Miami, sólo uno tenía foja negativa -Buffalo (3-5). Los Dolphins perdieron por escaso margen ante Indianapolis y Nueva Orleans, dos escuadras con record de 8-0.
Ahora Miami se enfrenta a tres equipos consecutivos que tienen marca por debajo de .500.
Como cualquier otro entrenador, Sparano por lo general defiende una estrategia por juegos individuales, pero ahora está mirando los dos próximos juegos como un conjunto. Luego de enfrentarse a los Buccaneers, Miami tendrá que prepararse rápido para jugar en Carolina (3-5) el jueves 19 de noviembre.
"Tenemos dos juegos en 10 días, y eso puede cambiar todo'', dijo Sparano.
"Va a ser un momento crítico para nosotros'', aseveró el running back Ronnie Brown.
Hace falta una mejoría general. Los Dolphins han sido consistentes en lo que respecta a los aspectos negativos. En ese sentido están ubicados en el puesto 23 de la NFL en ofensiva y en el 22 en la defensiva.
Para llegar a .500 esta temporada por primera vez, necesitarán sobre todo mejorar deficiencias que les salieron caras en Nueva Inglaterra: falta de explosividad en la ofensiva, y una tendencia a renunciar a grandes jugadas a la defensiva.



























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