Publicado el jueves, 11.12.09
`Trilogía' de artistas uruguayos en La Pequeña Habana
By OLGA CONNOR
Especial/El Nuevo Herald
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En un mundo muy particular, un pintor que se considera surrealista, un artista del video y un violinista y compositor se ponen a jugar en lo que se podría ver como un planeta alterno, donde hay un ``gordito'', un personaje que sirve de testigo a todas las manipulaciones, a todas las ilusiones.
Ese juego lo han llamado Trilogy: Image & Sound (Trilogía: Imagen y Sonido) y lo presentan a la mirada indiscreta del público en la Sociedad Dante Alighieri en el local de la Alianza Francesa (618 SW 8 St.), mañana viernes a las 7 p.m. Todo comenzó con las cajitas estilo collage de Mario Marinoni, pintor uruguayo que reside en Miami, y cuyo estudio es la buhardilla de una mansión histórica en la Avenida Quinta y la Calle Primera del Sudeste, pegado al puente que lleva al centro de la ciudad.
``Mario empezó este proyecto, entonces habló con (Federico) Britos, y él sugirió hacerle una composición musical'', explica Gabriel Orenstein, también uruguayo, que se ha dedicado al videoarte. ``Cuando yo agarro el proyecto, los trabajos de Mario: el medio mixto de pintura y cajitas, veo que ya Britos tiene una composición hecha. Estamos trabajando los tres, en los tres medios diferentes, como tres engranajes simultáneos, cada uno está leyendo el trabajo del otro''. ``Gabriel integra a los personajes de algunas de las cajas'', completa Marinoni, ``y nos pone a nosotros dentro de su video; es una cosa mágica''.
Federico Britos, nacido en Montevideo, es el reconocido compositor de música experimental y danzones, y violinista magistral que ha interpretado en muchos conciertos de esta ciudad. Con experiencias musicales en todas las latitudes, especialmente en Cuba, donde grabó, entre otros, con Gonzalo Roig y Leo Brouwer, quien le compuso en Cuba un concierto para violín y orquesta especialmente para él que estrenó en Lima. También ha grabado con Bebo Valdés a violín y piano el CD Beautiful Music, que se lanzó en el 2003, con Calle 54. Y en Estados Unidos ha interpretado con los maestros del jazz Dizzy Gillespie y Duke Ellington y también grabado con Israel López ``Cachao''.
La exposición tendrá las cajas y pinturas al óleo de Marinoni, a Britos con su música que interpretará in situ, y el videoarte de Orenstein, en una pantalla. En youtube se puede ver una versión en este eslabón: http://www.youtube.com/ watch?v=xMfvaM6cWYw
Orenstein es pintor desde los nueve años, y en los años 80 experimentó con cine; ganó varios premios, y con ese equipaje se fue a Brasil, donde empezó a experimentar con el videoarte, que le permite expresar ``tiempo, espacio y sonido''. En Uruguay fue uno de los alumnos de Torres García y recuerda con nostalgia a Sao Paulo, donde pudo ser testigo de las bienales y conocer a grandes artistas. Es que Uruguay figura como ``un enclave chiquitito entre dos grandes potencias, que son Argentina y Brasil'', acota Marinoni, quien destaca que en su país ``la mayoría de la población proviene de Italia y de España con un gran componente de judíos europeos, alemanes, polacos, y rusos''. Curiosamente, esta trilogía de artistas uruguayos desciende de esa amalgama étnica. Y ésa es la base de una de sus instalaciones: una valija montada en una escalerita, una cajita con el nombre de Dreams y otra de recuerdos. Sobre la misma se desmadeja una cortina de sellos de correos. Es parte del proyecto Ancestros en Montevideo, que también se mostrará aquí.
Las múltiples cajitas y los cuadros gigantes que Marinoni expondrá tienen a un personaje gordito como una papa, que podría significar a un testigo de todas estas pequeñas locuras, quizás al pintor mismo. También tiene animalitos adosados: caballitos, abejitas y cerditos, puras artesanías de otros países. Por ejemplo, la abejita ``made in India'' de su instalación Polinización, con botones como flores; o el personaje femenino y el botecito, en Interpretación de Caronte, recordando el mito griego, donde uno se pregunta si es una mujer la que nos llevaría al Purgatorio. Parece un juego. ``Lo que me gusta es contar historias y crear historias de cuentos'', rectifica Marinoni, quien tampoco desdeña la idea del juego. Pero se da cuenta de que está planteando cosas absurdas. ``El verdadero sentido de la vida es la búsqueda del propio sentido'', aclara, citando a Rosa Montero en La historia del rey transparente. ``Eso me emociona mucho, porque es como buscar la respuesta a mi propia vida'', concluye.
olconnor@bellsouth.net
`Trilogy: Image & Sound', un ``performance'' con instalaciones, música y videoarte, mañana a las 7 p.m., entrada gratis, Alianza Francesa (618 SW 8 St.).
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