Las relaciones entre Venezuela y Colombia se mantienen en crisis desde julio pasado luego que Chávez decidió distanciarse del gobierno de Alvaro Uribe en rechazo por el acuerdo militar con los estadounidenses.
Las tensiones entre los dos países se agudizaron esta semana después que Chávez llamó el pasado domingo a los militares venezolanos a "prepararse'' para la guerra.
Colombia respondió a la declaración de Chávez anunciando que acudiría ante los organismos internacionales para denunciar el llamado a guerra, acción que concretó a mediados de semana. Ante la polémica generado sus comentarios el mandatario negó el miércoles que haya llamando a un conflicto bélico, y sostuvo que sus palabras fueron tergiversadas.
Varios centenares de empleados públicos y seguidores del mandatario realizaron el viernes una marcha en el centro de la capital y la ciudad suroccidental de San Cristóbal, cercana a la frontera con Colombia, para protestar contra el convenio militar.
"Esa marcha de hoy es muy importante porque los pueblos tienen que manifestarse en contra, en contra de esa ofensiva yanqui utilizando las oligarquías lacayas. Igual la de Colombia que la de Caracas, la de Bolivia, la de Centroamérica, son los 'goriletis', son los 'goriletis' que pretenden volver'', dijo Chávez en evidente juego de palabras entre gorilas'' (dictadores) y "Micheletti'', el presidente de facto de Honduras.
Entre pancartas que decían "No queremos que Colombia sea el Israel de América Latina'', varios cientos de manifestantes pro oficialistas marcharon por algunas calles del centro de la capital para protestar contra el acuerdo militar de Colombia y Estados Unidos.
"Es un peligro si (las bases)...porque tenemos enemigos detrás de nuestra casa, y, bueno, cualquier eventualidad que se presente entonces, ellos van a actuar'', comentó José Escalona, un supervisor de la empresa estatal Metro de Caracas, de 48 años.
"Siento que nosotros tenemos que luchar...luchar por nuestra soberanía, nuestra libertad, y nuestros propios valores'', señaló Nancy Morgado, una secretaria de 35 años, mientras marchaba por una avenida del centro de la ciudad.





























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