En la mirada, el aprecio. En las palabras, el respeto.
Jimmie Johnson observa con devoción, desde su atalaya de tres títulos en la Copa Sprint de NASCAR, a Mark Martin, el veterano que es considerado el mejor piloto en la historia que nunca ha ganado un campeonato.
Y hoy en la tarde, en el autódromo de Homestead, el pupilo y el maestro se toparán para, a través de rumbos diferentes, escribir su nombre en la historia de la máxima especialidad de la velocidad en Estados Unidos.
Johnson, quien partipará de primero en la Ford 400, tratará de convertirse en el primer piloto en ganar cuatro títulos en forma consecutiva. Martin, entretanto, intenta ser el hombre con más edad -50 años- en alzarse con la corona.
Ambos poseen estilos de conducir parecidos, enmarcados por el respeto y el juego limpio, elementos que no resonan con fuerza en esta especialidad. Y también los une el profesionalismo y la disciplina para encumbrarse por encima de sus colegas.
"Son idénticos en el sentido de la devoción por la excelencia. No sólo en lo que necesitan hacer durante la carrera, sino también para prepararse para ella'', señaló Rick Hendrick, el mítico propietario de Hendrick Motors, la escudería en la que corren ambos pilotos.
A Johnson la disposición ante cada carrera le ha servido para ser catalogado como un excelso del volante, una suerte de Mr. Otoño, por su facilidad para ganar las carreras en la etapa donde más importa, la Caza por el Campeonato, en la que se ha impuesto en 18 ocasiones de por vida, cifra tope desde que se implementó esta iniciativa.
A Martin le ha servido para granjearse el aprecio y la deferencia de sus colegas, que lo consideran uno de los más grandes en haber conducido un bólido de NASCAR.
‘‘Bueno yo no diría eso. Mi récord no tiene comparación con el de los grandes de esta especialidad. Yo soy un tipo trabajador, que nunca he tratado de hacer trampa y que deseo ganar de manera justa'', dijo Martin.
Johnson no está de acuerdo con su colega, al que considera muy humilde para comprender el alcance e influencia que ha logrado gracias a su actuación año tras año, desde finales de la década de los setenta, en los óvalos estadounidenses.
"El no sabe lo que ha hecho realmente, todo lo que ha influido en otros pilotos como yo. Cuando estaba empezando, mi aspiración era que la gente hablara de mí de la misma forma en que hablaban de Mark Martin. Es uno de los más grandes'', ripostó.
A casi una década de aquello, hoy en día, Johnson ha logrado su fantasía, y ambos, independientemente de lo que suceda hoy en Homestead, han cimentado y han consolidado su lugar en el panteón de los inmortales de este deporte.



























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