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Reabre el hipódromo

Regresan las carreras al famoso Hialeah Park

 
 

Dos jinetes entrenan en el Hialeah Park el pasado viernes a la reapertura del sábado.
Dos jinetes entrenan en el Hialeah Park el pasado viernes a la reapertura del sábado.
CHARLES TRAINOR JR/The Miami Herald

cspencer@miamiherald.com

Durante ocho largos y solitarios años, John Brunetti se sentó derrotado en su oficina de Hialeh Park, soñando con este día. Su famoso hipódromo de caballos de pura sangre, va a reabrir el sábado.

El hipódromo se estaba destruyendo. Lo que el calor y el aire salino no habían arruinado, lo hicieron los vientos del huracán Wilma, que arruinaron los establos donde una vez estuvieron los mejores caballos de carreras de la nación, desde Citation hasta Seabiscuit.

"Me hice amigo de los zorros y los flamencos'', indicó Brunetti, el dueño del hipódromo.

Después de que una yegua llamada Cheeky Miss ganara la carrera final el 22 de mayo del 2001, Hialeah cerró y se convirtió en el perdedor de una vieja batalla de décadas contra el Gulfstream Park y el Calder Race Course por derechos exclusivos a las carreras.

El sábado, sin embargo, el hipódromo de 84 años va a resucitar para dos series consecutivas de carreras de 20 días para caballos de un cuarto de milla, que seguramente despertarán recuerdos sobre la época de oro del deporte de los reyes.

"Era el hipódromo más bello de Estados Unidos'', afirmó Braulio Baeza, jinete del Salón de la Fama que está retirado y vio el hipódromo por primera vez cuando vino de Panamá de vacaciones en los años 50. "Me enamoré de él''.

En lo que trabajadores pintan y pulen para la reapertura del sábado, Baeza --que tiene un triunfo en el Kentucky Derby entre sus muchas victorias-- estaba ocupado preparando el cuarto de los jinetes.

Afuera, unos cuantos veteranos recorrían el lugar observando las mejorías y recordando el pasado.

Jack Wilson, un funcionario retirado del Daily Racing Form, tiene recuerdos de Hialeah que se remontan a los años 40. Wilson comentó que acostumbraba hacer apuestas --ilegalmente-- desde que tenía 10 años, fuera del hipódromo con los choferes.

"Iba después de clases'', reveló Wilson.

Brunetti espera restaurar parte de la gloria de Hialeah resucitando el lugar como una mezcla de pista de carreras, casino y centro de entretenimiento, en el estilo del Seminole Hard Rock Casino de Hollywood.

El propuesto casino de $25 millones y el complejo de tiendas acompañante se demorarán, como mínimo, un par de años. La pista sólo tiene licencia para caballos que corran un cuarto de milla, no para los pura sangre que corrían anteriormente frente a los ricos y poderosos, desde los Vanderbilt hasta Winston Churchill.

Los caballos de un cuarto de milla son una raza capaz de correr a gran velocidad en cortas distancias. Típicamente duran unos 20 segundos en comparación con el minuto y más de los pura sangre.

Para Brunetti y Hialeah, va a ser un vehículo para sus planes de un casino y quizá, finalmente, el regreso de los pura sangre.

"Es un camino largo, y no puedo garantizar nada'', dijo Brunetti, de 78 años, el dueño del hipódromo. "Pero ¿debería uno quedarse quieto y hundirse en el fango del derrotismo? ¿O debería uno salir adelante?"

Durante años, Brunetti batalló contra Gulfstream y Calder, situados más al norte, para ganarse las codiciadas carreras de invierno, cuando la región está llena de turistas y muchos de los mejores caballos del país son enviados al lugar para correr en el clima cálido y soleado.

Hialeah trató de competir directamente con Calder en 1989, no consiguió quitarle los clientes, y cerró. Cuando volvió a abrir en 1992, una multitud de más de 30,000 se abalanzó por los torniquetes, impacientes por ver las carreras en un hipódromo que muchos habían pensado nunca abriría de nuevo.

El Nuevo Herald

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