A Nelson Díaz trataron de ponerlo out en la vida, de decretar su expulsión de los sueños, pero al final él mismo decidió ponerse fuera de un juego que ya no le interesaba para nada.
Reconocido como el mejor árbitro de las Series Nacionales y uno de los tres grandes en la historia de la pelota cubana, Díaz se encuentra en Miami después de un retiro forzado por las decisiones de dirigentes que han arruinado el béisbol de un país que fue durante más de 100 años la segunda potencia del mundo.
Y ahora, no es ni la quinta.
Llegó el pasado domingo junto a su esposa Maritza Ladrón de Guevara y sus hijas Islén y Yaritza, y ya vive tranquilamente junto a su familia.
"Mi primer día lo dediqué para depositar flores en la tumba de mi madre que murió en esta ciudad sin poder verla’’.
En su carrera de 26 años, Nelson sumó méritos a base de disciplina, estudio, entrega, respeto, valor y amor a la más difícil de las profesiones en los deportes.
En 1994 fue elegido el mejor árbitro del mundo, fue 16 veces el más destacado en Series Nacionales y en cinco el mejor en cualquier deporte. ¿Y qué le pasó a un hombre de esas credenciales para que se retirara y abandonara su país?
"Fui seleccionado por la Federación Internacional para actuar en Japón en el Segundo Clásico. Días antes, el director del béisbol, Higinio Vélez, y el vicepresidente del Instituto Nacional de Deportes, Angel Iglesias, me informaron que no podía viajar por no ser confiable'', indicó. "Decidí retirarme y abandonar mi patria''.
Antes de dedicarse al arbitraje, el fornido rubio del pueblo de Güira de Melena fue un excelente receptor que representó a Cuba en el Campeonato Mundial Juvenil en Venezuela, en 1972. También jugó en una Serie Nacional.
Su paso de jugador a juez llegó por una obra que al parecer Dios tenía destinado para él.
"Una tarde dominical jugando para Güira en el Torneo Provincial ante San Antonio de los Baños, pegué un batazo con un hombre en segunda que iba a resultar decisivo y el árbitro Enrique Rodríguez decretó foul llevando a una protesta y a una agresión de varios fanáticos que motivó mi propia intervención. Luego de ese difícil momento, me dediqué al arbitraje. Y créame, si vuelvo a nacer sería un árbitro'’.
Díaz impartió justicia en siete Campeonatos Mundiales Juveniles antes de pasar en 1993 a los torneos grandes, donde actuó en tres Juegos Olímpicos, 10 Copas Mundiales, seis Panamericanos, dos Centroamericanos, 10 Copas Intercontinentales, además de ser el juez principal en los dos partidos entre Cuba y los Orioles, en La Habana y en Baltimore.
En el segundo desafío en el Estadio Camden Yards, donde Cuba ganó 12-6, se produjo un incidente en el quinto inning cuando cinco exiliados cubanos salieron al terreno a protestar con pancartas que decían "Libertad’’ y "40 años es demasiado’’.
Los cuatro primeros hombres fueron arrestados, pero el quinto fue interceptado por el árbitro de segunda el cubano Luis César Valdés, que en una actitud indecorosa lo tiró al suelo. En ese momento, Nelson Díaz salió corriendo y ubicándose en el centro del problema separó a todos los involucrados y estableció el orden.
La actitud de imparcialidad de Nelson al parecer no fue del agrado de las autoridades deportivas cubanas y al siguiente año no le permitieron viajar a las Olimpiadas de Sidney, y en su lugar designaron al propio Valdés como premio por su comportamiento abusivo.






























Mi Yahoo