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Prisión de Canaleta

Corrupción y tráfico de drogas en prisión cubana

 

wcancio@elnuevoherald.com

Al menos una decena de guardias de la prisión de máxima seguridad de Canaleta, en la provincia de Ciego de Avila, permanecen arrestados desde comienzos de noviembre bajo acusaciones de corrupción y tráfico de drogas en conexión con los reclusos.

Según disidentes, periodistas independientes y familiares de prisioneros entrevistados por El Nuevo Herald, especialistas de la Contrainteligencia Militar (CIM) investigan a los detenidos como presuntos miembros de una red de contrabandistas que introducía marihuana, tabletas de sicofármacos, alcohol y armas blancas utilizando cubetas de desperdicios de comida (sancocho).

"Es un caso bien enmarañado. Todo apunta a que son muchos los implicados en las ventas de drogas, objetos punzantes y tiempo de visitas dentro de la prisión'', comentó desde La Habana el periodista independiente Roberto de Jesús Guerra, director del centro de información Hablemos Press. "La investigación es de largo alcance''.

Guerra recibió la información de las primeras cinco detenciones desde la propia prisión de Canaleta, a través de una llamada telefónica de un preso común. La pasada semana otro recluso del penal le confirmó a Guerra que al menos cinco militares más habían sido detenidos como parte de la investigación en curso. El Nuevo Herald no revela los nombres de los reclusos citados por Guerra a fin de evitarle posibles represalias de las autoridades.

De acuerdo con los testimonios, entre los arrestados figuran el jefe de orden interior de Canaleta, Manuel Marín, y el reeducador Rodolfo González. Todos se encuentran incomunicados en el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de la dirección provincial del Ministerio del Interior (MININT), en Ciego de Avila.

Las fuentes confirmaron a Guerra que parecen también implicados en el caso dos reclusos comunes que se dedicaban a vender las mercancías que les entregaban los guardias.

Al parecer el tráfico de estupefacientes, bebidas alcohólicas y armas punzantes se venía realizando dentro de la prisión por los últimos tres años y representaba ganancias para los oficiales de hasta 200 pesos convertibles (CUC) quincenalmente., según las fuentes. El CUC se cambia a $1.24 en las cadenas estatales.

Los arrestos de guardias comenzaron luego de que una comisión gubernamental -- enviada por el Consejo de Estado -- visitara el centro penitenciario a fines de octubre para indagar sobre la situación del reo Yunier Perdomo Pino, de 25 años, condenado a cuatro años de cárcel por desacato.

Según una denuncia enviada por Perdomo a Hablemos Press, el 2 de julio fue sometido a tratos degradantes bajo acusaciones de que escondía pastillas de sicofármacos. Guerra cuenta que Perdomo lo llamó después de pasar cuatro meses en una celda de castigo y le contó que el segundo jefe de orden interior lo desnudó, le propinó una golpiza y le introdujo un lápiz por el recto para tratar de hallar las tabletas que supuestamente estaban en posesión suya.

"Fue realmente humillante'', expresó Guerra. "Después de eso Yunier se ha inyectado petróleo con excremento en las piernas para tratar de salir de allí aunque sea mutilado''.

Guerra agregó que Perdomo ha sido intervenido quirúrgicamente en las piernas en tres ocasione, aunque no ha habido necesidad de amputación.

La madre de Perdomo reside en la barriada del Cotorro, en la periferia de Ciudad de La Habana, y activistas de derechos humanos han tratado de contactarla en relación con las denuncias. Sin embargo, ella ha rechazado involucrarse en el caso alegando que es militante del Partido Comunista de Cuba, según dijeron a El Nuevo Herald dos vecinos que pidieron no ser identificados por temor a represalias.

El Nuevo Herald

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