El próximo Día de los Reyes podría ser especial para Puerto Rico. Ese 6 de enero el Salón de la Fama anunciará los jugadores exaltados en el 2010 para ese recinto sagrado.
Dos boricuas encabezan la lista de 26 nuevos nominados: Roberto Alomar y Edgar Martínez.
En las paredes del Museo de Cooperstown se anuncia que ese recinto funciona basado en tres objetivos: "Preservar la historia, honrar la excelencia y conectar generaciones''. Y aunque faltan nombres que merecen estar y no están, creemos que en el caso de estos dos nuevos aspirantes se debería cumplir con dicha ética.
Hoy vamos a recordar la carrera de Roberto Alomar, a quien considero que merece ingresar a Cooperstown en su primera elección.
Alomar clasifica como pelotero completo entre los mejores intermedistas de la historia junto a Roger Hornsby, Eddie Collins, Charlie Gehringer, Ryne Sandberg, Joe Morgan, Joe Gordon, Jackie Robinson y Bill Mazerotski.
Y para entrar en la polémica que siempre necesita el mundo de los deportes, opino que el puertorriqueño ha sido uno de los tres grandes jugadores defensivos de su posición. A mi juicio, discute ser el mejor con Ryne Sandberg.
Nació el 5 de febrero de 1958, en Ponce, Puerto Rico. Debutó en 1988 con los Padres de San Diego y ese mismo día pegó su primer hit frente al astro derecho de los Astros de Houston, Nolan Ryan.
Durante su carrera militó con San Diego, Azulejos de Toronto, Orioles de Baltimore, Indios de Cleveland, Mets de Nueva York, Medias Blancas de Chicago y Diamondbacks de Arizona.
Alomar fue un pelotero completo de la gorra a los spikes. Buen bateador a ambas manos del plato, notable corredor, inteligente, defensor de su territorio con excelencia académica, alcance hacia todos los ángulos y con un sentido único de la colocación.
Terminó con promedio de .300, conectó 2,724 imparables, 210 jonrones, impulsó 1,134, se robó 474 bases y anotó 1,508.
Entre los peloteros latinos es cuarto en partidos jugados, quinto en hits y bases robadas, cuarto en dobles, tercero en triples; sexto en turnos al bate y segundo en anotadas.
Ganó varios galardones: Jugador Más Valioso del Juego de las Estrellas (1998), Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana (1992), cuatro Bate de Plata y 10 Guante de Oro, siendo la segunda base con más premios por su maestría defensiva.
Actuó en las Series Mundiales de 1992 y 1993 con Toronto, en 12 Juegos de Estrellas y militó al lado de grandes torpederos deleitando a millones de fanáticos con sus maravillosas jugadas de doble matanzas (Tony Fernández, Cal Ripken, Omar Vizquel y Rey Ordóñez).
Conquistó dos títulos de bateo en la Liga Profesional de Puerto Rico (1996, 1997), además del premio de Jugador Más Valioso y el de ofensiva en la Serie del Caribe de 1995.
Sin embargo, el incidente del 27 de septiembre de 1996 con el árbitro John Hirschbeck por un tercer strike cantado en juego entre Orioles y Azulejos, donde Alomar le escupió a la cara, le pudiera costar el retraso a su elección al Nicho de los Inmortales.
Después de aquel problema, Alomar y Hirschbeck se hicieron amigos.
"Fuimos buenos amigos'', dijo Alomar. "El me perdonó y yo espero que los demás me perdonen. Como seres humanos cometemos errores y yo lamento aquel suceso‘’.
En la historia de las votaciones para el Salón de la Fama se producen "castigos'' que retrasan la entrada a jugadores que debieran ser elegidos en su primer año.
Recordemos el caso del lanzador dominicano Juan Marichal.
El 22 de agosto de 1965 en un memorable duelo entre Marichal por los Gigantes y el zurdo Sandy Koufax por los Dodgers, el derecho le pegó la bola dos veces al torpedero de los Dodgers, Maury Wills.
Esto llevó a que cuando Marichal fue a batear casi recibe un pelotazo del catcher John Roseboro. El dominicano golpeó al receptor con su bate, siendo suspendido, multado y no pudo asistir al Dodger Stadium a la serie final entre ambos equipos.
Después de su retiro, Marichal fue castigado más severamente al tener que esperar a su tercer año para ingresar al Nicho de los Inmortales.
Entre las 26 nuevas figuras que aparecen en las boletas, Alomar es el que tiene el mejor sello de inmortal. Pero la Asociación de Cronistas lo pudiera castigar, y si esto sucede tendría que esperar a una segunda ocasión para ser elegido.
Nosotros estamos obligados a decir algo que muchos no quieren admitir. Desde Ty Cobb, Babe Ruth y Ted Williams, hasta Mickey Mantle, Nolan Ryan y Rickey Henderson, todos los nombres que están en Cooperstown no son de "Santos‘’. Ellos están en ese recinto sagrado por el historial deportivo, y todos sin excepción cometieron pecados dentro y fuera del terreno, tal como les sucede a todos los seres humanos.
El boricua Roberto Alomar debe ser elegido desde su primera ocasión al Salón de la Fama.



























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