Un grupo de congresistas demócratas encabezados por el representante Luis Gutiérrez, de Illinois, presentaron el martes el primer proyecto de ley de reforma migratoria de la actual legislatura federal, renovando las esperanzas de una posible legalización para millones de inmigrantes indocumentados en el sur de la Florida y el resto del país.
Pero las perspectivas de aprobación en el pleno del Congreso son tan inciertas como antes.
"Esto es algo importante para todos'', manifestó Walter Lara, un ex estudiante argentino de 23 años del Miami Dade College que estuvo a punto de ser deportado en julio, cuando la autoridades de inmigración descubrieron que no tenía papeles. "Si esto es aprobado, será el tipo de cambio del que el presidente Obama ha estado hablando. Haría de los Estados Unidos un país más acogedor''.
Las claúsulas de la propuesta de Gutiérrez, llamada formalmente Amplia Reforma de Inmigración para la Seguridad y Prosperidad de Estados Unidos, son más o menos similares a las de proyectos anteriores.
Los inmigrantes sin documentos presentes en Estados Unidos antes del 15 de diciembre del 2009 serían alentados a registrarse con el gobierno a cambio de una posible residencia permanente y eventual ciudadanía.
Ciertos inmigrantes en proceso de deportación o que han recibido órdenes de las autoridades migratorias para abandonar el país podrían solicitar su legalización bajo la propuesta de Gutiérrez.
Los solicitantes pagarían una multa de $500, mucho menos que los miles de dólares mencionados en propuestas anteriores, y tendrían que demostrar que no tienen antecedentes penales.
Si son aprobados, los solicitantes recibirían una visa por seis años que eventualmente sería reemplazada por una tarjeta verde de residencia.
El plan de Gutiérrez también incorpora claúsulas del DREAM Act, una propuesta aparte presentada hace unos meses que otorgaría tarjetas verdes a hijos de padres indocumentados que estén en la escuela y hayan llegado al país cuando eran menores de edad.
Mientras Gutiérrez presentaba su plan en una conferencia de prensa en el Capitolio, los activistas que defienden a los inmigrantes indocumentados en Miami y otras ciudades de Estados Unidos intensificaban sus esfuerzos para convencer a los legisladores y a la administración de que hicieran de la reforma migratoria una prioridad nacional.
Varios grupos en el sur de la Florida están organizando conferencias de prensa, una marcha a Washington de jóvenes estudiantes y un ayuno indefinido en enero. Estos serían los pasos iniciales de una campaña de activistas de inmigración para promover la reforma migratoria a nivel local, estatal y nacional.
Los proyectos de ley presentados en los últimos años han fracasado por la fuerte oposición de grupos conservadores y antiinmigrantes. Es difícil saber si el clima político ha cambiado, aunque los expertos predicen que el debate sobre la reforma migratoria será por lo menos tan emotivo y polémico como el debate actual sobre la reforma del sistema de salud.
El presidente Barack Obama ha dejado entrever que promoverá la reforma migratoria, pero sólo hasta que el debate sobre el sistema de salud haya terminado.
El representante republicano por la Florida, Lincoln Díaz-Balart, que apoya la reforma migratoria, criticó la propuesta de Gutiérrez porque interfiere con los esfuerzos de un grupo de legisladores que estaban elaborando una propuesta bipartidista.





























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