En una entrevista este verano con The Miami Herald, un activista cubano de Santa Clara que trabaja con esos viajeros dijo que a veces a los voluntarios se les olvida dónde están.
"Un tipo vino aquà una vez a darnos talleres para negocios pequeños, y, cuando vengo a darme cuenta, está en un cuarto lleno de gente, con las ventanas abiertas, parada delante de un caballete que tenÃa escrito algo como ‘demanda y oferta' '', dijo el activista. "Yo me puse histérico. Le dije: ‘¿Estás loco? Esto es un paÃs comunista. ¡Aquà no se puede hablar de capitalismo con las ventanas abiertas!' ''
El trabajador humanitario, radicado en Miami, terminó la sesión de entrenamiento pero lo pararon en el aeropuerto de La Habana, y allà le confiscaron su computadora. El cubano que contó la historia habló con la condición de que no se publicara su nombre ni el de su grupo por razones de seguridad.
"Ustedes se van, pero los cubanos nos quedamos'', dijo. "Nosotros somos los que podemos ir a la cárcel por 25 años''.
Frank Calzón, quien supervisó esos viajes por más de 10 años desde el Centro para la Libertad de Cuba, dijo que él siempre explica primero las cosas a los viajeros,
En una ocasión, un viajero estaba tan dispuesto a seguir las instrucciones de Calzón que las trajo por escrito. Las tenÃa en el bolsillo cuando lo arrestó la Seguridad del Estado, y acabaron publicadas en el periódico estatal cubano.
"Yo les digo: ‘No dejen nada en el hotel, porque el personal de limpieza va a registrar sus cosas. Si tienen una cámara o una pila de libros, lo más probable es que los de limpieza se lo informen a la Seguridad y los van a poner bajo vigilancia constante' '', afirmó Calzón.
Todos los viajeros siguen consejos simples, tales como asegurarse de participar en actividades turÃsticas y de no tomar taxis desde el hotel. Traer más de una computadora o de un teléfono es una señal de alarma para ellos, según expertos.
"Si llevas dos teléfonos, ellos te pueden dejar entrar solamente para seguirte'', dijo Babún.
James Cason, ex director de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, dijo que antes las organizaciones enviaban materiales a través de la valija diplomática hasta que los cubanos pararon los envÃos.
"Usted puede traer una o dos computadoras, y ellos lo apuntarán en la aduana cuando usted llega. Si usted no las tiene a la salida del paÃs, tiene que pagar un impuesto enorme'', dijo Cason.
"Pueden incluso seguir a la persona desde que se baja del avión. Para eso es que ellos pagan a sus esbirros: para averiguar cuándo vienen personas de esas organizaciones a Cuba. Si usted trabaja para una organización de derechos humanos, es ingenuo pensar que ellos no van a saber quién es usted''.
Ese fue el tipo de información que Bubenik dijo que no habÃa recibido nunca de parte de Freedom House.
"Yo comprendo que para él fue una experiencia terrible'', dijo Daniel Calingaert, vicedirector de programas de Freedom House. "Pero los viajeros sólo necesitan una preparación especial en una dictadura como la de Cuba. DeberÃa ser normal que los visitantes entren y salgan del paÃs para hablar con cualquiera de polÃtica o de cualquier otro tema''.





























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