El gobierno cubano convocó a los máximos representantes diplomáticos de Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña en La Habana, para quejarse formalmente por la participación de funcionarios de sus legaciones en las manifestaciones realizadas por activistas y disidentes en ocasión del Día Internacional de los Derechos Humanos.
Las demostraciones pacíficas en la capital cubana resultaron brutalmente acosadas el 10 de diciembre por cientos de partidarios gubernamentales, que fueron llevados en ómnibus y actuaron ante la presencia de las autoridades. Durante la jornada, más de 80 activistas fueron arrestados a lo largo del país.
Según dijeron fuentes diplomáticas a El Nuevo Herald, Jonathan D. Farrar, jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos (USINT), y los embajadores Diana Melrose y Claude Robert Ellner, de Gran Bretaña y Alemania, respectivamente, fueron citados al Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) el sábado 12 de diciembre, y amonestados por supuestas violaciones del reglamento establecido para las misiones extranjeras.
La información fue confirmada por el Departamento de Estado y la Embajada de Gran Bretaña en Washington, que respaldaron firmemente la presencia de sus diplomáticos en las manifestaciones organizadas por activistas de derechos humanos.
"Ese día [10 de diciembre] un diplomático británico, junto a diplomáticos de otros países, recorrió La Habana para observar las protestas pacíficas por parte de personas críticas del gobierno y para presenciar las reacciones que podrían ocurrir'', declaró un portavoz de la misión británica en Washington. "Esta es enteramente una actividad diplomática legítima''.
Agregó que el diplomático británico se hallaba monitoreando las demostraciones "como parte de la política asumida por Gran Bretaña en la promoción de la libertad de expresión y los derechos humanos''.
El Departamento de Estado explicó que sus diplomáticos en La Habana observaron los días 9 y 10 de diciembre "tres pequeñas y pacíficas demostraciones por el Día Internacional de los Derechos Humanos''.
"Mientras que las demostraciones transcurrían de manera pacífica, turbas organizadas por el Estado fueron traídas hasta el lugar para atacar e intimidar a los manifestantes'', declaró a El Nuevo Herald un funcionario estadounidense que pidió anonimato. "Los diplomáticos observaron las marchas y la violencia orquestada, y actuaron de una manera consecuente con sus funciones y responsabilidades internacionalmente reconocidas''.
El lunes 14 de diciembre el embajador cubano en Berlín, Raúl Becerra Egaña, fue convocado por la cancillería e informado de que el gobierno alemán rechaza todas las alegaciones presentadas a sus representantes en La Habana.
Un día antes de la citación de los diplomáticos al MINREX, la televisión cubana mostró fotos y criticó como "un acto de intromisión en los asuntos internos'' la presencia de cuatro diplomáticos occidentales en las manifestaciones, protagonizadas por activistas disidentes y miembros del movimiento cívico Damas de Blanco en céntricos lugares de La Habana.
Las imágenes identificaban a Chistopher Stimpson, segundo secretario de la Embajada Británica; Volker Pellet, segundo jefe de la Embajada de Alemania; y los estadounidenses Kathleen Duffy y Dale Lawton, funcionarios de la USINT. La prensa internacional circuló fotos y videos de Stimpson en el Parque Villalón, rodeado de manifestantes pro gubernamentales que le obligaron a tomar su automóvil y abandonar el el lugar.




























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