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Milagro en la calle 34

Una iglesia de Allapattah abre las puertas a jóvenes necesitados

 
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Las estudiantes Desiree La Cruz , Stephanie Leon Yasmine Garballo y Bruny Garcia preparan adornos para decorar su escuela.
Las estudiantes Desiree La Cruz , Stephanie Leon Yasmine Garballo y Bruny Garcia preparan adornos para decorar su escuela.
Roberto Koltun | El Nuevo Herald

dshoer@elnuevoherald.com

Esta es la historia del milagro de la calle 34 de Allapattah.

En una parroquia que estaba a punto de ser clausurada por los recortes en la Arquidiócesis de Miami, ocurrió un milagro que beneficiará a decenas de adolescentes necesitados de una atención especial.

Pero a diferencia del famoso clásico del cine navideño que se desarrolla en la calle 34 de Nueva York, el regalo no va a ser cosa de un día sino de un año y quizás más.

"La Providencia hace que una desgracia se convierta en la salvación de estos niños'', reflexionó el sacerdote José Luis Menéndez, de la parroquia Corpus Christi.

Los milagros clásicos suceden de modo repentino e inesperado, pero éste tuvo un largo antecedente.

En el 2005, un grupo de padres preocupados por la transición de sus hijos desde la escuela elemental a la media, solicitaron a la Junta Escolar de Miami-Dade abrir una escuela charter, que sería administrada voluntariamente por ellos para acoger a estudiantes con discapacidades de aprendizaje y problemas emocionales.

Los alumnos serían organizados en pequeños grupos para recibir una atención individualizada. Así tendrían más oportunidad de desarrollo que en las secundarias públicas, que cuentan con gran cantidad de estudiantes por aula.

Una de las fundadoras del proyecto es Alexandra Mirabal, cuyo hijo Gabriel, actualmente de 12 años, presenta dificultades para aprender y socializar.

"El pudo superar estos obstáculos con mucho esfuerzo de parte de nosotros, sus padres, y porque asistió a una escuela pública elemental que tenía un ambiente pequeño'', explicó Mirabal. "Todo el progreso se iba a perder''.

La Junta Escolar aprobó la apertura de la escuela charter River Cities Community --que tendría un máximo de 250 estudiantes-- para el año lectivo 2007-08.

La idea original era establecerse en la Iglesia Bautista de Miami Springs, donde necesitaban invertir $140,000 para reestructurar y adaptar la propiedad. Los padres no pudieron recaudar el capital y los bancos denegaron préstamos, lo cual postergó la apertura otro año.

Los padres iniciaron negociaciones con una iglesia presbiteriana frente a la bautista, donde las instalaciones no requerían de una inversión tan cuantiosa. La escuela enmendó su contrato con la Junta Escolar. No obstante, meses después, la iglesia presbiteriana se retractó, dejando nuevamente incierto el futuro del charter.

Justo cuando estaban por rendirse, surgió una oportunidad en una escuela charter de Miami Beach que tenía espacio para arrendamiento provisional. En agosto del 2008, River Cities abrió sus puertas con 25 alumnos, todos de sexto grado.

Fue un mal comienzo.

"Había mucha violencia, los niños fumaban'', dijo Manuel Díaz, de 12 años. "Me hacía sentir incómodo''.

Ese año, los padres encontraron lo que parecía ser el lugar perfecto para establecer la escuela: una propiedad de la Iglesia Vida Abundante, en el noroeste de Miami, que tenía un auditorio de 10,000 pies cuadrados, salones de clase, cafetería, oficinas y estacionamiento.

La escuela volvió a enmendar el contrato con la Junta Escolar para incluir este edificio como su sede permanente.

El proceso de rezonificación tardó casi 10 meses. En ese tiempo, durante los fines de semana, padres e hijos se ofrecían como voluntarios para limpiar, pintar, decorar y hacer pequeñas reparaciones, de forma que pudieran abrir en el verano del 2009 de una vez por todas. Consiguieron que les donaran computadoras y muebles, y ellos mismos los transportaron.

El Nuevo Herald

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