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Milagro en la calle 34

Una iglesia de Allapattah abre las puertas a jóvenes necesitados

 
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Las estudiantes Desiree La Cruz , Stephanie Leon Yasmine Garballo y Bruny Garcia preparan adornos para decorar su escuela.
Las estudiantes Desiree La Cruz , Stephanie Leon Yasmine Garballo y Bruny Garcia preparan adornos para decorar su escuela.
Roberto Koltun | El Nuevo Herald

dshoer@elnuevoherald.com

Pero tres semanas antes del inicio de clases sus sueños se derrumbaron cuando los inspectores del Condado denegaron el certificado de uso al determinar que la estructura era insegura. No había récords de los cambios hechos anteriormente, y la iglesia había estado operando de manera inapropiada con un certificado de uso para distribuir libros.

"Sin un edificio y prácticamente sin tiempo, la escuela parecía condenada a cerrar'', expresó Mirabal.

A finales de agosto, los padres, desesperados, se reunieron con Menéndez. Habían escuchado que él alquilaba un espacio de Corpus Cristi a otra escuela charter y tenían la esperanza de que hubiera espacio adicional.

Un mes antes, Menéndez había recibido de manos de la arquidiócesis el cuidado de una iglesia cercana que debían cerrar por los recortes de presupuesto. Se trataba de la iglesia San Roberto Belarmino, en la calle 34 y la avenida 27 del noroeste, donde además, había unas aulas en las que se impartían clases de catecismo.

"Ante una congregación que moría, había unos necesitados, una comunidad peregrina, un grupo de niños que podía encontrar en este lugar un sitio provisional'', pensó Menéndez.

El 3 de septiembre, River Cities recibió un carta de ultimátun de la Junta Escolar que les exigía mostrar el viernes 4 de septiembre antes de las 3 p.m. la documentación y los permisos para utilizar la propiedad de la iglesia. De lo contrato, procederían a terminar el contrato del charter y la cerrarían.

En un día, contra viento y marea, los padres consiguieron tanto el certificado de uso como el de ocupación, los permisos y los seguros para cumplir con los requisitos.

Los padres creen se trata de obra de Dios, de un milagro.

El viernes, el último día de clases, los adolescentes celebraban la fiesta de Navidad con música rap, corriendo por el patio de la iglesia, que fue clausurada como templo católico a comienzos de octubre. Dos estatuas de San José y la Virgen María, que por años le dieron la bienvenida a los feligreses, estaban cubiertas.

Aun en este ambiente especial, algunos como Jason Chávez, de 13 años, se aislaban.

"Yo usualmente soy solitario'', dijo. "Pero aquí me dejan tranquilo y no se me burlan como en otras escuelas''.

En la narrativa bíblica, José y María fueron a registrarse en el censo en Belén de Judá. Buscaban posada, y el niño Jesús nació al calor de la generosidad ajena.

Hoy, en la calle 34 de Allapattah, la historia se repite. Unos niños necesitaban amparo y alguien abrió una puerta.

dshoer@elnuevoherald.com

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