Los liberales estadounidenses --que esperaban que la administración de Obama implementara cambios más sustanciales en la política hacia Cuba-- quedaron seriamente decepcionados y algunos incluso culpan de resistencia a funcionarios remanentes de la administración de Bush.
Pero la mayoría de los analistas concuerdan en que Obama mantuvo en lo fundamental sus promesas sobre Cuba antes de ser electo: un aumento deliberado pero medido de los contactos, visitas y comunicaciones familiares, así como conversaciones con La Habana sobre temas de interés.
"Vamos despacio. No estamos buscando ningún cambio súbito en este momentos'', indicó en diciembre Arturo Valenzuela, subsecretario de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado.
"Obama ha hecho exactamente lo que prometió: enviar al pueblo cubano el mensaje de que está dispuesto a encontrar temas de común interés'', afirmó Mauricio Claver Carone, del Comité de Acción Política US-Cuba Democracy, que respalda las sanciones contra Cuba.
Los límites de la voluntad norteamericana para relajar más sanciones fueron subrayados cuando un periódico de Madrid reportó en octubre que Obama le había pedido mediación al gobierno español en los siguientes términos: "Díganle a Raúl [. . .] que estamos dando pasos, pero que si ellos no dan pasos también nos va a ser muy difícil seguir''.
Pero aunque Castro reconoció que estaba dispuesto a hablar con Washington sin condiciones, dejó claro que consideraba que los gestos de Obama eran demasiado tibios para merecer respuestas más significativas.
Los funcionarios cubanos dijeron que sus prioridades eran permitir el turismo desde Estados Unidos, la liberación de los cinco espías cubanos encarcelados, el fin de la llamada política de pies secos/pies mojados, la devolución de la Base Naval de Guantánamo y sacar a la isla de la lista de países vinculados al terrorismo. La misión diplomática cubana en Washington declinó comentar para este artículo.
La Habana también tomó algunas medidas tibias en el 2009.
Funcionarios del Departamento de Estado reportaron "una marcada mejoría'' en el trato del gobierno cubano hacia los diplomáticos estadounidenses en La Habana. Por primera vez en muchos años se permitió que funcionarios consulares cubanos visitaran a cubanoamericanos encarcelados allí.
Después de que la Oficina de Intereses en La Habana retiró la valla electrónica de mensajes, Cuba retiró varias vallas cercanas al edificio que criticaban a Washington.
Pero para finales de año parecía que el tono de las relaciones bilaterales empeoraba nuevamente.
En noviembre, las fuerzas armadas cubanas realizaron un gran ejercicio militar, Bastión 2009, alegando que "era una necesidad de primer orden en la actual situación político-militar que caracteriza la confrontación entre Cuba y el imperio [Estados Unidos]''.
A su vez, Washington hizo fuertes críticas cuando turbas progubernamentales acosaron marchas de las Damas de Blanco, un grupo de esposas, madre e hijas de prisioneros políticos; así como cuando presuntos agentes de la Seguridad del Estado golpearon a la popular bloguera Yoani Sánchez.
La segunda ronda de conversaciones migratorias, que se esperaban en diciembre, se pospuso para el 2010. Las autoridades cubanas rechazaron en diciembre visitas de al menos cinco grupos religiosos y humanitarios de Estados Unidos, aparentemente por no contar con una autorización oficial para desarrollar sus misiones.






























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