Arquidiócesis de Miami prepara Operación Pedro Pan para niños haitianos

 

achardy@ElNuevoHerald.com

Hace medio siglo, 14,048 niños cubanos que vieron sus destinos dramáticamente cambiados por un terremoto político encontraron refugio en Miami gracias a la Operación Pedro Pan, de la Iglesia Católica.

Ahora, una misión de rescate será lanzada por la Arquidiócesis de Miami para traer a cientos o quizá miles de niños haitianos que pudieran haber quedado huérfanos por el catastrófico terremoto del martes que dejó de 45,000 a 50,00 muertos.

"Vamos a usar el modelo que empleamos hace 50 años con Pedro Pan para traer a estos huérfanos a Estados Unidos y darles un futuro brillante y de esperanza'', declaró el director ejecutivo de los Servicios Legales y Caridades de la Iglesia Católica Randolph McGrorty.

Motivados por la posible reanudación de la misión que los rescató de la Cuba comunista entre 1960 y 1962, veteranos de la original Operación Pedro Pan en el sur de la Florida dijeron el jueves que también desean ayudar a los niños haitianos y sumarán sus esfuerzos a los de la Arquidiócesis.

"Nuestra situación fue un poco diferente, pero sabemos cómo se sienten estos niños'', manifestó Eloísa Echazábal, quien fue enviada sola de Cuba a Miami a través del programa cuando tenía 13 años.

"Es terrible estar solo en un nuevo país, donde no hablas el idioma y no conoces a nadie'', comentó. "La bondad de los extraños es lo que te ayuda a salir adelante. Sabemos bien eso, y nosotros podemos ser estos extraños para estos pobres niños, que son como nosotros hace mucho tiempo''.

Otros veteranos de la operación que actualmente están afiliados con el banco de datos sobre la operación de The Miami Herald también quieren ayudar a la operación. El banco de datos es una lista de nombres de los niños que pertenecieron a la Operación Pedro Pan.

Carmen Valdivia, que pasó tres años en el campo Florida City con su hermana Isabel, desea ayudar a los niños haitianos.

El jueves, junto con su esposo Guillermo, también ex Pedro Pan, empezó a organizar a otros veteranos del programa para involucrarse en el nuevo rescate.

"En el 50to. aniversario de la operación que nos rescató, pienso que es algo maravilloso que tengamos la oportunidad de dar algo a otros niños que sufren por la tragedia'', dijo.

McGrorty hizo el anuncio durante una conferencia de prensa en las oficinas del representante cubanoamericano Mario Díaz-Balart, republicano por la Florida, en el sur de Miami-Dade. Se encontraban allí su hermano Lincoln e Ileana Ros-Lehtinen, ambos también representantes republicanos.

"Dada la enormidad de lo que pasó en Haití, una prioridad es traer a esos niños huérfanos a Estados Unidos'', dijo McGrorty. "Queremos hacer eso lo antes posible''.

La iniciativa de inmediato atrajo apoyo de parte de los legisladores federales y despertó un intenso interés en la comunidad de exiliados, donde varios cubanoamericanos que escaparon de Cuba bajo el programa Pedro Pan rápidamente entregaron su apoyo al nuevo proyecto y buscaron involucrarse.

Luego de que el anuncio de McGrorty apareció en los sitios de internet de El Nuevo Herald y The Miami Herald varios lectores enviaron de inmediato mensajes electrónicos ofreciendo adoptar a los huérfanos o albergarlos en sus hogares. Un lector inclusive bautizó la posible operación de rescate con un nuevo nombre: Operación Pierre Pan.

"Apoyamos totalmente esta iniciativa de la Iglesia Católica para un segundo Pedro Pan'', manifestó Lincoln Díaz-Balart, que estaba presente en la conferencia de prensa donde McGrorty hizo el anuncio. "Es un bello y noble gesto y tengo entera confianza de que trabajaremos muy de cerca con funcionarios de la Iglesia y de la administración para hacerla realidad''.

Poco después de que McGrorty hizo el anuncio la Arquidiócesis emitió un comunicado confirmando el plan y pidiendo ayuda al publico para Haití.

"La Arquidiócesis de Miami [. . .] está lista a recibir, albergar y encontrar hogares permanentes para niños haitianos que pudieron haber quedado huérfanos en el desastre, en forma similar a como se hizo con los cubanos en los años 60'', indicó el comunicado.

Agregó que el arzobispo John C. Favalora proyecta una jornada especial de ofrenda para Haití en las 105 iglesias y misiones de la Arquidiócesis este fin de semana.

"Exhorto a todos los católicos a venir preparados y hacer una ofrenda generosa'', dijo Favalora en el comunicado. También llamó a la Casa Blanca a autorizar el Estatus de Protección Especial (TPS) para los haitianos indocumentados, que se estiman en unos 30,000.

Más tarde, en una segunda conferencia de prensa en las oficinas de la activista de inmigración Cheryl Little, McGrorty manifestó que el proyecto esta aún en una "etapa muy preliminar'' y que tomará varias semanas en organizar. Dijo que quizá para la próxima semana podría tener más detalles.

Agregó que proyecta reunirse con funcionarios de la Arquidiócesis para entregar el programa a expertos en logística y planificación.

McGrorty dijo que ya habían identificado un refugio temporal en el Condado de Broward para albergar a los niños, pero añadió que por el momento no va a revelar el lugar.

Precisó que su organización ya ha estado en contacto con la administración de Obama para tratar sobre la posibilidad de que los niños entraran al país bajo visas humanitarias.

McGrorty dijo que la idea de una segunda Operación Pedro Pan vino de Richard Turcotte, que encabeza la rama de la Arquidiócesis de Miami conocida como Caridades Católicas. La iniciativa fue mencionada el miércoles durante una reunión con Favalora, quien se mostró entusiasmado y dio su apoyo.

"El Arzobispo mostró receptividad a la idea de inmediato'', comentó McGrorty.

La Operación Pedro Pan fue lanzada el 26 de diciembre de 1960 como parte de un esfuerzo clandestino para sacar a niños de Cuba, a fin de que no fueran adoctrinados en el comunismo después de que Fidel Castro tomara el poder en 1959.

Cuando terminó la operación, 22 meses después, el programa había traído 14,048 niños entre los cinco y los 17 años con la ayuda secreta del gobierno de Estados Unidos, que financió el programa y permitió la entrada de los menores sin visas. La Iglesia Católica se encargó de cuidarlos.

Actualmente esos "niños de Pedro Pan'' son adultos cuyas edades van de los 50 a los 60 años.

Al difunto Monseñor Bryan O. Walsh se le consideró el padre del programa Pedro Pan.

A medida que aumentó el éxodo de niños cubanos, muchos fueron a vivir con familiares o amigos de sus familias, pero otros terminaron en casas o campos llamados Florida City, Kendall y Matecumbe. Después fueron enviados a otras partes del país bajo cuidado de las arquidiócesis de Nebraska, Washington e Indiana.

En esos lugares muchos fueron instalados en orfelinatos y escuelas hasta que sus padres pudieron salir de Cuba. En algunos casos, la separación fue corta, pero en otros duró años.

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