Sobrevivientes desangrándose con heridas abiertas. Heridas infectadas o contaminadas. Fracturas, lesiones en el tórax, fracturas de la cadera y del cráneo. Miembros aplastados. Traumas del pulmón y el abdomen que producen hemorragias internas y conducen a la muerte.
Estos son los diagnósticos más comunes entre los sobrevivientes del terremoto en Haità que están llegando a los hospitales dominicanos de la zona fronteriza, que han tenido que prestar servicios médicos a miles de haitianos lesionados.
"Realmente es una carnicerÃa lo que hemos visto'', afirmó Francisco Moquete, director del Hospital Melenciano en JimanÃ, el más cercano a Puerto PrÃncipe.
Los heridos que han llegado últimamente a los hospitales estuvieron bajo los escombros varios dÃas y su situación es crÃtica porque tienen tejido necrosado, lo que conduce a la gangrena. Una de las operaciones más comunes es la amputación de miembros, principalmente de los inferiores.
El terrible saldo de la catástrofe no se limita a los heridos por el terremoto. Los médicos en el terreno temen el brote de epidemias que tendrÃan "consecuencias indescriptibles'', según el Dr. Rafael Sánchez, director de la Región IV de la SecretarÃa de Salud de República Dominicana, que abarca 13 hospitales en cuatro provincias cercanas a la frontera.
Entre tanto, una clÃnica de campaña de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, cumpliendo un papel pequeño pero vital para más de 300 haitianos con lesiones graves debidas al terremoto. Para el martes los médicos planean abrir cerca una instalación mayor para tratar a más pacientes, una labor crucial porque los miembros aplastados se infectan y pueden ponerse gangrenosos.
"Estas personas no tienen adónde ir'', dijo el Dr. Eduardo de Marchena, de UM, el jefe médico. "Se ha convertido en una especie de clÃnica y campo de refugiados. A pesar de eso, la clÃnica ha hecho un trabajo fantástico''.
A pocos pasos de distancia, Mystil Jean-Wesner, de 12 años, gritaba y sacudÃa la cabeza mientras los médicos movÃan con cuidado su cama para abrir paso a un hombre conducido al quirófano para una amputación.
El pequeño fanático del fútbol sonrió. "Me duele de vez en cuando'', dijo, mirando al muñón, envuelto en gasa azul, donde antes tenÃa el pie derecho.
Más de 100 médicos y enfermeras --principalmente de Jackson/UM pero también de otros lugares del paÃs, y de otros paÃses-- trabajan de voluntarios en la clÃnica, dirigida por el Dr. Barth Green, neurocirujano de UM que fundó con otros el proyecto mundial Project Medishare para HaitÃ, albergado en dos grandes tiendas de campaña en la base de las Naciones Unidas cerca del aeropuerto de Puerto PrÃncipe.
El nuevo establecimiento se levanta a media milla de distancia, al borde de la pista. Tendrá dos grandes tiendas con aire acondicionado, donadas por el basquetbolista Alonzo Mourning, y videoconferencias de internet que permitirán a médicos del Jackson Memorial Hospital examinar a los pacientes a cientos de millas de distancia.
Cientos de médicos y personal de apoyo adicionales llegan a Haità en aviones fletados que usualmente se reservan para ejecutivos que viajan desde el Aeropuerto de Opa-locka.
El lunes, médicos vestidos con uniformes de hospital se apretujaron en un avión con destino a Haità repleto de alimentos, agua y cajas de gasa, inyectadoras y cuñas de hospital.



























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